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EL MENSAJE DE LA BIBLIA de la naturaleza de la inspiración; al contrario, impulsa a un estudio más concienzudo y profundo. Uno de los teólogos más beneméritos en la investigación de la naturaleza de la inspiración es el jesuíta Cardenal Franzelin, proponiendo una solución ingeniosa que sirve de punto de partida para un mejor esclarecimiento del problema. Su teoría constituye una especie de puente entre la concepción antigua y la mo– derna. Las ideas son todas de Dios, infundidas al autor hu– mano, bien por «revelación de ideas nuevas, bien mediante «iluminación)) de ideas poseídas ya, pero puestas de manifies– to ante su espíritu, a fin de que las proyectase en el libro. El hagiógrafo es un mero instrumento pasivo. Pero en cuan– .to a la forma literaria del libro, el autor huma.no escoge li– bremente, independientemente de la inspiración el vestido con que debe presentar las ideas recibidas de Dios ; en este tra– bajo cuenta con una asistencia divina meramente negativa para expresar rectamente estas ideas. Tenemos, pues, en la teoría de Franezlin, dos autores : uno de la forma y otro del contenido. Estado actual de la cuestión.-Contra los esfuerzos hon– rosos del Cardenal Franzelin surgen reacciones laudables que buscan una solución más acertada recurriendo a un estudio exahustivo de la doctrina tomista. La inspiración es un miste– rio aún psicológico, ya que, de un modo para nosotros im– posible de captar, en la producción del libro sagrado coo– peran dos causas: una divina y otra humana. Para explicar esto de algún modo, se recurre a la teoría de la causa instru– mental. Según Santo Tomás, el Espíritu Santo es el autor principal, y el hombre el autor instrumental». Pero la causa instrumental como tal, no obra en virtud propia sino en cuanto movida y llevada en su virtualidad, y por consiguien-

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