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73 "Polvo enamorado". Moría el poeta Juan Bautista Beltrán, uno de los pa– dres de la poesía sacerdotal española moderna. Recor– dando a los amigos idos a la casa del Padre había escrito: "Muchos de mis amigos van llamando ya, Señor, a tu puerta. Vida, Perdón, Verdad, por ti esperamos en tu palabra cierta. Como tus brazos de entrañable padre, que la encuentren abierta... El hombre es algo más que tiempo, algo más que biología. Aspira y suspira por la eternidad del amor y de la vida. La muerte es la ruptura de un proceso, el fin de una meta alcanzada, la llegada a un lugar de verdadero nacimiento. Por la muerte se llega a un modo de "ser eterno". Y confiere al hombre un modo de estar gozosa– mente en Dios. Es lo que el poeta español Quevedo, decía: "Serán cenizas, mas tendrán sentido, polvo serán, mas polvo enamorado". Miles de personas se/desplazan, entre el uno y el dos de noviembre, a los cementerios. En algunos pueblos el cementerio está alrededor de la iglesia, se entra en el tem– plo pisando respetuosamente la tierra que cubre los cuer– pos de los muertos. Al salir de la iglesia los familiares se detienen junto a la humilde lápida y rezan... A los vivos 216

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