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72 Los bravos toros de las pasiones. El siete de julio, la alegría sanferminera llena de ecos toreros los medios de comunicación social. San Fermín y los toros. Que el santo eche su .capa a todos los pamploni– cas. Cuando a los toreros se les pregunta si tienen miedo, es frecuente oírles decir: "más cornadas da la vida". Y tienen razón. No están mal amparados los toreros. Nada menos que tres santos protegen el juego peligroso del "burla, burlando" del hombre y la bestia. Cuentan que cierto día caminaba San Juan de Saha– gún por una callejuela de Salamanca que va de la catedral al río Tormes y vio que un toro iba derecho a cornear a un niño. El santo levantó la mano y gritó: "¡ Tente, ne– cio!". Esa calle se llama desde entonces la calle de "Ten– tenecio". Cosa parecida se cuenta de San Pedro Regalado que con un solo gesto de su mano también redujo a un toro bravo que se había escapado del toril. Que yo sepa San Fermín no se encontró en su vida frente a frente con nin– gún toro, pero por atribución nadie le puede quitar el pa– trocinio de las calles y plaza de toros pamplonicas. Tres santos que dejan bien servidos a los toreros. Pero "más cornadas da la vida". Y las pasiones. Y Satanás. San Antonio de Padua habla en uno de sus ser- 213
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