BCCCAP00000000000000000000396
El Espíritu que aleteó en el alba de la creación del mundo, y descendió sobre Cristo en el Jordán, es el "don", el "viento" de Dios que guía sin cesar el peregri– nar de la historia. El Espíritu que conoce lo íntimo del hombre; "que todo lo sondea". Y que sin él el hombre se pierde en desequilibrios y males, y experimenta la fatiga de su corazón y de su conciencia. En la perspectiva del tercer milenio de la venida de Jesucristo, el Papa, Juan Pablo II, se dirige a este Espíri– tu "para que se haga presente en esta nueva fase de la his– toria del hombre sobre la tierra -tan cargada de pesares- y renueve el misterio gozoso de la creación en el hombre y en el cosmos... "Don y amor de Dios que libere al hom– bre de determinismo y pesadumbres". León Felipe escribe con acierto inigualable: "Esta paloma que andan buscando I es aquella que una vez se le posó en la cabeza/ a un pobre nazareno en el Jordán ... I y salió de las aguas / convertido en el Hijo de la Luz... / en el Hijo de Dios / en el hijo del hombre... / El gran mi– lagro del mundo... / Desde entonces / EL HOMBRE VALEMAS... / Y desde entonces todos andan buscando esa paloma / para que se haga otra vez el milagro... I Y el hombre valga más". 209
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz