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Cuántas familias navegan en la desesperanza, por– que el hijo huyó de casa y se hundió en la droga... ; por– que el padre anda dando tumbos en el alcoholismo ... ; porque la madre no pasa de frívola y callejera... Y sin em– bargo, el hijo pródigo volvió a casa, porque el padre no decayó en la esperanza.. ; la mujer pública del Evangelio se convirtió en María Magdalena, en la niña mimada del Evangelio. El Evangelio de la redención pudiera concre– tarse en esta expresión: "todo es posible". Nadie es un desgraciado definitivo. Nadie se ha corrompido absoluta– mente... El páramo puede reverdecer. El palo de escoba puede retoñar. Ante el hundimiento moral del hombre y el dolor que esto puede producir en el seno de tantas familias, se pone a prueba el amor fiel y paciente, que es una exigen– cia difícil frente a la libertad "pecadora" o la debilidad. La libertad humana es frágil, en muchas ocasiones infiel Con ella se comportó Dios "sobreabundando". Donde abundó el pecado, el descarrío o la pérdida, sobreabundó la gracia de Cristo y su esperanza. Es la historia de otra escoba, la de la parábola de Je– sús, aquella con que la mujer barrió y barrió la casa hasta encontrar la moneda perdida. La fidelidad de Dios garan– tiza y no da por perdida jamás la fidelidad y la esperanza del hombre: - "No apagarás el pábilo que humea, ni quebrarás la caña cascada". 201
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