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54 Realidad y simbolismo del árbol Las revistas gráficas difundieron una serie de foto– grafías del Papa Juan Pablo II caminando por la ladera de una montaña, en mangas de camisa y bordón de cami– nante, sentado al borde de un torrente contemplando una cascada, y descansando a la sombra de un árbol sobre tm cabezal de piedra y troncos. Las fotografías son de un in– discutible valor periodístico. Mientras la nave de la Iglesia navega en el mundo, el sucesor de Pedro, duerme y descansa a la sombra de un árbol, en plena naturáleza. Se repite la escena del mar de Tiberiades cuando Cristo dormía sobre un cabezal de ma– dera en la barca de Pedro. Cuentan ya que algún ecologista quiere poner en el tronco del árbol esta leyenda: "La sombra de este árbol cobijó el descanso del Papa Juan Pablo JI". Me gusta la leyenda. No se dice que el Papa durmió a la sombra del árbol, sino que la sombra del árbol cobijó su sueño. In– tentando dar importancia al árbol. Y me parece muy bien. Para el árbol existe un profundo respeto en la teolo– gía. Es símbolo y signo de atributos divinos y está vincu– lado -por comparación- a la vida espiritual y a los valores y virtudes del hombre, incluso a su redención. El árbol es signo tangible de la fuerza vital que ha esparcido el Crea– dor en la naturaleza. En el libro del Génesis leemos: "Di– jo Dios: brote la tierra árboles", "cuando brotan las ye- 166

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