BCCCAP00000000000000000000393

de San Francisco debemos que en alta voz os cantemos el blasón de Inmaculada. El veros así ensalzada es su gloria principal... » »Por eso nosotros hemos de considerar y celebrar la fiesta del 8 de diciembre corno la Gran Fiesta de Fami- lia ......... » Ya a mediados de noviembre se empezaron los pre• parativos. Lo que más trabajo dio fue el preparar bien las so• lernnes Vísperas en canto gregoriano. Quería el P. Fidel que las cantaran a dos coros las dos Secciones Juveniles, y quería que las cantaran en forma impecable. Para con– seguirlo hubo que empezar por sacar abundantes copias de todas las antífonas y salmos (en latín) y luego estar machacando todos los atardeceres durante más de una hora... Los primeros días el desaliento era casi general; to– dos veían como imposible llegar a cantar bien, en grego– riano y en latín, una serie de cosas que ni se entendían ni gustaban. El P. Fidel explicaba el sentido, tan hermoso, de las antífonas; pero quedaban los salmos... Y quedaba sobre todo que los oídos de chicas y chicos estaban acos– tumbrados a músicas muy diferentes, y aquello del grego– riano no acababa de entrarles. Mas se impuso la tenacidad del P. Fidel, que estaba eficazmente ayudado por otro P. Profesor, perito en mú– sica. Al cabo de la primera semana de ensayos, ya no pa• recían tan raras y sosas aquellas melodías; al cabo de la segunda, lo que se había encontrado tan insípido re– sultaba ya altamente sabroso, y todos iban gustando de la misteriosa unción del canto litúrgico. Llegó por fin el tan esperado día 8. La iglesia de San Francisco presentaba sus mejores galas. Desde las primeras horas, mucha gente llenaba sus naves y mucha se acercaba a confesar y comulgar; los que buscaban confesor, debieron armarse de paciencia, pues casi todos los Padres disponibles del convento ha– bían salido por los pueblos a predicar. Los terciarios tu– vieron «su Misa» a las ocho y media: la iglesia, llena de 461

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz