BCCCAP00000000000000000000393
convento: hay que aprovechar aquella primera hora de la tarde en que no suele haber visitas... Todos arrodillados, se reza con devoción a la Madre que está en los cielos, se invoca después al Padre San Francisco, y luego, a escuchar a María Victoria, o a responder a lo que ella pregunte... Así un domingo y otro, con ganas o sin ellas. Alguien podría dudar de la callada labor de la joven... El P. Fidel, que la sabía animada del mejor espíritu, estaba seguro de que no se perdía el tiempo. Y de cuando en cuando podía ofrecer a los escépticos pruebas consoladoras. Así, por ejemplo, el día de San Francisco María Victo– ria giraba para las misiones entre infieles una bonita canti– dad de pesetas, que sus «peques» habían ido reuniendo du– rante semanas y semanas, quizá con no pequeños sacrifi– cios, pues no todos eran hijos de millonarios. Pero más hermoso aún resultó el tesoro espiritual que por las Misiones y ¡1or las obras de la Orden Tercera de León presentaron los cordígeros el día de Cristo Rey, con motivo de celebrar– se el primer aniversario de su existencia: 296 misas; 221 comuniones sacramentales; 3.523 comu– niones espirituales; 262 visitas al Santísimo; 323 rosarios; 6.919 jaculatonas; 3.582 pequefias mortificaciones; 14 vía-crucis, y 260 oraciones diversas. ¿No era para sentir consuelo ante tan espléndido rami– llete? Niños y niñas que empezaban así, bien podían ter– minar en jóvenes terciarios con el temple y espíritu que deseaba el Padre Fidel. Aquc-lla Sección de Cordígeros ha– bía de ser el mejor vivero para las Secciones de mayores. Sobre «Avanzadilla», algunos de fuera seguían diciendo que tenía la manía de meterse con todos v con todo ... La verdad no era ésa. «Avanzadilla» no buscaba meter– se con esto o con lo otro por el gusto de armar camorra; se metía con quien fuera, por afán puro de verdad y rec– titud. Mas cuando ella creía que algo debía ser denunciado, se ponía a hacerlo valientemente, sin cuidarse mucho de que el culpable estuviera alto o bajo. «¡SON DIEZ LOS MANDAMIENTOS!», se gritaba el 26 de noviembre en la Sección «Desde el parapeto de la verdad». »Sí; diez son los Mandamientos de la Ley de Dios; pero hay bastantes católicos de «iglesia», que parecen igno– rarlo. ¿No los conocen ustedes? 451
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz