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vivos que se movían por San Francisco de León el entre– garse a la más entusiasta actividad. Se comenzaba entonces, por ejemplo, una gran Campa– ña de Difusión y Propaganda de la Orden Tercera. La había anunciado el P. Fidel el día de Cristo Rey; y una semana más tarde se tenía el primer acto solemne, con una interesante conferencia suya en el gran salón de actos de los PP. Agustinos. No sólo de conferencias de diversos oradores locales es– tuvo compuesta tal Campaña; se utilizaron también unas hojas impresas, los periódicos provinciales, y la emisora de radio. Por 1os micrófonos de esta última tuvo el P. Fi– del más de nueve charlas en el tiempo que duró la Cam– paña: de noviembre a fines de febrero, con la breve inte– rrupción de las Navidades. En lo referente a «Avanzadilla», también aumentaba de día en día el trabajo, pues su tirada iba creciendo cada mes. Fue necesario buscar más personal voluntario para la administración; y solucionar urgentemente el problema de la instalación de ésta. Ya no podía continuarse utilizando, a ratos y de mala manera, uno de los recibidores del convento... Después de mucha búsqueda, de muchas cavilaciones, apuros y tanteos, el P. Fidel y sus ayudantes descubrieron un «agujero» donde meterse con sus trastos, para gozar, sin que costase pesetas, de una bien necesaria aunque po– bre independencia. El agujero estaba en el frío salón, de– trás de las altas graderías de «general», por donde se su– bía a la cabina del cine instalado por el Frente de Juventu– des. Dicho agujero era alargado e irregular, de techo bajo a la entrada, pero estaba bastante bien de luz, y, sobre todo, allí podían considerarse como amos y señores. Con un entusiasmo loco se empezó a adecentarlo; al– guien llevó de no se sabía dónde, una vieja esJufa que «to– davía tiraba» ; se compraron un armario y dos sencillas mesas..., y ¡todos a trabajar! «por Dios, por la Patria y el Rey», es decir, por Cristo Rey, único Señor a quien deseaban servir. El activo entusiasmo que reinaba en las Secciones Ju– veniles terciarias resultaba contagioso; y así el número de sus miembros iba creciendo sin 'cesar (con mayor lentitud en la de los chicos). 448

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