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o regímenes extenuantes la fuerza desordenada que no obedece a ley. Pues bien: designando con la palabra «cas– tidad» a la susodicha virtud, queremos significar que ella no puede lograrse sino a base de ascetismo: sobriedad, mortificación, trabajo. »Resumiendo lo dicho: Hay entre las virtudes que se mueven por la zona moral de la TEMPLANZA, una de altísimo valor, que limpia y da brillo al alma, por lo que se llama «Pureza»; que requiere constantes esfuerzos de la voluntad para someter, contener y gobernar a los peo– res instintos del hombre, por lo que también se la llama «Continencia»; que exige para florecer, el ejercicio de aus– teridades que castiguen la viciosa lozanía de la carne, por lo que se la llama finalmente «Castidad». »¿No tenéis ya con esto, elementos suficientes para entender lo que es dicha virtud? - Yo creo que sí - dijo uno. - Pues enton·ces, seguimos adelante. Aquí se trata tan sólo de apuntar o suministrar ideas, para que luego cada uno, por su cuenta, las vaya rumiando o asimilando. Habló a continuación el P. Fidel sobre la hermosura de la castidad, explicando su símbolo: la gentil azucena..., y refiriendo algunas de las extraordinarias ponderaciones que le han dedicado muchos santos y almas espirituales... Ya se iba a levantar la sesión, cuando, después de no pocos titubeos, se decidió a intervenir Fernando Gordón Vázquez: - Todos conformes con la extraordinaria hermosura de la pureza... Pero ¡ qué sé yo! Bastantes veces he oído entre hombres frases o conversaciones que tratan de qui– tar importancia a los pecados que se cometen contra ella... Todavía tratándose de la mujer... Pero entre hombres... ¿no le parece a usted? No hablo por mí mismo, que sien– to plenamente con la Iglesia, sino para plantear dificulta– des que a todos nos salen por ahí. - Me parece muy bien tu intervención. »No disponemos hoy de tiempo para responder ade– cuadamente a lo que deseas; otro día podremos hacerlo. De momento, quizá baste traer aquí ciertas frases de San Pablo. »Escribe a los Gálatas: «Manifiestas son las obras de la carne: fornicación, impureza, libertinaje..., embriague- 443

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