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finalmente, cuando las razones han fracasado, el argu– mento de la estaca. Es lo que alguien llamó «la dialéctica de los puños y las pistolas». Aquí se dio cuenta el P. Fidel de que había ocurrido una digresión bastante considerable, y trató de volver al tema de que primeramente hablaban. - Como empezaba a decir antes, contestando a una pregunta de María Luisa, yo soy el primero en lamentar la situación de no pocas chicas buenas en muchos pue– blos: ellas bien quisieran dejar el baile, porque se dan cuenta de sus grandísimos inconvenientes, pero ¿qué ha– cer, si no existe ninguna otra diversión? Algunas tienen suficiente arranque cristiano para romper con todo, do– minando su propia inclinación (porque el baile «natural– mente» atrae), soportando los alfilerazos de las demás («tonta», «beata», «escrupulosa» o «farisea» ), aceptando el aparente aburrimiento y las encerronas en casa... ; pero no en todas se da el mismo temple. Ser débiles resulta mucho más fácil que ser heroínas. »Aplaudamos a las valientes; y para las otras... Yo siento por ellas compasión. ¿Cómo habrán permitido los cristianos que la satisfacción de la necesidad de divertirse haya caído por completo en manos sucias de «paganos»? »Aquí está la raíz de muchos males. Sinvergüenzas y mercachifles detentan en vasto monopolio casi toda la «pro– ducción» y «distribución» de diversiones; y ellos, natural– mente, atienden sólo a lo suyo: dar pasto a los instintos, los primeros; amontonar dinero corno sea, los segundos. Creo que para todos está claro, por ejemplo, que en el montaje de los bailes que hoy circulan, lo que se ha bus– cado refinadamente es el alborozo animal del hombre, cuya sensualidad queda bien servida por música, movi– mientos y contactos... »Arrebatar el monopolio de la diversión a los «ma– leantes» de todo tipo que lo han conquistado, sería un impagable servicio a la causa de la dignificación humana. Y por eso yo calificaría de estupenda «acción católica» a la que se dedicara a «lanzar», con iniciativa y gracia cris– tianas, buenos estilos de modas y una atrayente variedad de diversiones. »Sólo Dios sabe la pesada cruz que es para sacerdotes, padres de familia, educadores y cristianos con afanes 431

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