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vencer será siempre mucho mejor que bombardear. Pero... »Aquí el «pero» está en que eso de la persuasión y el convencimiento es tarea de lentitud, y a veces se corre el peligro de llegar demasiado tarde..., cuando ya el «des– orden» y sus consecuencias no tengan remedio para mu– chos. A veces las cosas van demasiado de prisa, y resulta insensato esperar, para encauzarlas por vías de arreglo, a que todos estén «persaudidos» sobre la necesidad y manera de arreglarlas. Si en la primera mitad del siglo XVI, cuan– do se extendía arrolladora la fermentación protestante, y en el año 1936, cuando saltaba ya todos los diques el turbión «rojo», los que tenían o sentían la responsabilidad de los destinos de España hubiéranse limitado a utilizar métodos de persuasión, ni tú ni yo estaríamos aquí, se– guros en la posesión de la verdad. Convéncete, amiga, de que no faltan ocasiones en que, sin descuidar la tarea de persuadir, lo único sabio, moral y justo es quitar de en medio y ¡pronto! el desorden, por las buenas o por las malas. »Difícilmente habrá otro a quien en la convivencia de cada día molesten más que a mí la aspereza del trato; la incomprensión o cerrilismo; el no saber oír; el afán de disputa hasta por las más intrascendentes bobadas; la tozudez en defender lo que una vez se ha dicho, aunque luego se entienda su total sinrazón; la manía de imponer a voces el propio sentir... Yo, que por principio defiendo la «intolerancia» en ciertos asuntos, no puedo llamar «in– tolerantes» a quienes se conducen así en su trato con el prójimo; lo de esos tales no es «intolerancia», sino du– reza de mollera, incultura, zafiedad, jumentismo. Pero tampoco puedo llamar «tolerancia», actitud excelsa en al– gunos terrenos y con ciertos límites, al encogerse de hom– bros ante todo, disculpándolo todo, y dejando que pase todo, aunque se trate de cosas que no deben pasar. »Dar a cada cosa su real valor, y no transigir con las que únicamente males pueden traer, es sabiduría. Lo otro, bobería. »Como buena táctica ante cualquier problema o asun– to delicado, creo que se puede establecer ésta: primero, conocerlo bien; luego, empleo de razones para convencer a quienes obra! mal; 430
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