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le gustaba más asistir a una misa temprana, para comul– gar y «hacer las cosas mejor»... - te da más, Carmi– na, que te lleve el misal por hoy?» Así, varios domingos; hasta que un día tuvo ánimo para entrar en una librería re– ligiosa a la busca de un buen misal... ¡Quién lo hubiera pensado un año antes, cuando él tiraba el misal y demás libros de su hermana como «libros estúpidos e inaguan– tables!» A fines de septiembre Francisco Campo fue a estar con el P. Fidel, para saber si habría inconveniente en que él, no perteneciente a la V. O. T. ni a la Juventud, asis– tiera a las reuniones de los chicos. - ¡Encantado de que asistas, hombre! ¿Qué más qui– siera yo que verme rodeado de numerosos oyentes? - Muchas gracias, Padre. Usted no me conoce; pero puede estar seguro de que mi «hoja de servicios», en cuan– to cristiano, no es muy brillante... En fin, quizá con el tiempo llegue hasta ingresar en la Orden Tercera; hoy no me siento aún con ánimos. Seguramente, es obra de respe– tos humanos, porque esos escapularios y cordones no aca– ban de entusiasmarme; temo verme con ellos un poco ridículo. Usted sabrá comprenderme... - Sí, hombre, sí; te comprendo. Pero conviene que sepas que esos cordones y escapularios han ceñido o abra– zado a hombros muy grandes en todos los órdenes del valer humano... Hablando, hablando, Francisco Campo a mencio- nar «Avanzadilla», y el Padre se enteró entonces de que tenía ante sí un asiduo lector de su periódico, un lector que al principio sólo había tenido para él la máxima hos– tilidad. - A propósito, Padre: me ha parecido muy bien eso del último número sobre «lo que el viento se llevó»; pero temo que muchos - conozco bien a cierta clase de gente - traten de desvirtuarlo diciendo que es usted un exagera– do, un cerril enemigo de toda clase de diversiones. - De lo que soy enemigo es de que los «cristianos» se diviertan como «paganos». Y enemigo también de que aun los mismos esparcimientos tolerables desde el punto de vis– ta cristiano, se multipliquen sin tasa ni medida. Si en algo ha de mantenerse un austero «racionamiento», es precisa– mente en esto de las fiestas y expansiones. 419
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