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entusiasmo: no en vano estaba compuesto en su mayoría por alegres muchachas, mientras que en las demás re– presentaciones apenas se encontraban terciarias jóvenes. ¡Ah! Y fuera de los actos oficiales, en las breves excursio– nes por los alrededores de Gijón, en los paseos, en las horas de descanso, el triunfo fue para «Avanzadilla», y eso que al P. Delegado Provincial de la V. O. T., que pre– sidía la asamblea, no le hacía mucha gracia. Cientos de ejemplares del periódico, nuevos y viejos, llevados previsoramcnte a Gijón, se despacharon aquellos días, y fueron a parar a las más distantes localidades del Norte. De la asamblea de Gijón publicó después el mismo «Avanzadilla», primero una breve crónica, y posteriormen– te algo que era mejor que una crónica. «De mis queridos recuerdos» se titulaba esto último; su autora, una joven no terciaria que había asistido al congreso por amistad con otra que sí lo era. Dicha «no terciaria» tenía elevada estatura, pelo negro, buena presencia; podía considerár– sela como una muchacha «intelectual»: cultivaba con gran afición la literatura, y era buena jugadora de tenis. Pero, aunque no mala cristiana, sí era bastante fría en la piedad. En su escrito para «Avanzadilla» había cosas de gran interés: «Ocurren episodios en la vida que ¡no se olvidan ja– más! Y no precisamente porque el cerebro nos los re– cuerde muy a menudo; es porque penetran y se funden en el alma hasta el punto de llegar a formar parte de ella. »Yo siento mi alma saturada de recuerdos, alimenta– da de ellos, al tenerlos constantemente reproducidos... »Hoy quiero dar forma a una de estas cosas que para mí son imborrables episodios. »Aconteció en unos días en que mi espíritu se hallaba no poco desorientado; o si queréis mejor, acosado por fuerzas idénticas, pero venidas de opuestas direcciones, que le tenían corno anulado, casi inexistente, inmóvil, en espera de algo poderoso que le sacara de tan molesta inercia. )) .............................. »Era la primera vez que yo entraba en aquel templo gijonés; y como siempre me sucede, mis ojos se abrían 361

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