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a vosotros, que sentís la necesidad de salir triunfan– tes en la lucha íntima del ángel y la bestia; a todos vosotros... os decimos: VENID A NUESTRAS FILAS. Porque nosotros soñamos con heroísmos, nosotros renegamos de la vulgaridad, nosotros queremos formar en la legión arcangélica de los que triunfan sobre ese gran enemigo que es la carne. Frente a la juventud decrépita del baile, la bebida y el «flirteo», ¡ARRIBA LA JUVENTUD RENOVADA EN CRISTO!» Francisco Campo intentó escribir por tres veces... Pero viendo que no «le salía», tiró malhumorado la pluma e hizo añicos el papel. Al fin pensó: ¿Y si en vez de escribir a «Avanzadilla» me fuera a un confesonario? Le sobrecogió la idea. Sí; aquello era indudablemente lo mejor... ; pero era también algo muy serio. ¿Cuánto tiempo hacía ya que no se confe– saba? ¿Cuántos años habían pasado sin que se atreviese a mirar de frente a su propia conciencia? No; decididamente no se sentía con fuerzas para dar aquel paso. Más adelante... Más adelante... IV Las Secciones Juveniles de la Orden Tercera continua– ban su desarrollo con vitalidad. El P. Fidel tenía motivos, si no para sentirse plenamente satisfecho, sí para estar bastante optimista. Las jóvenes habían visto notablemente acrecentado su número con diecinueve «nuevas» - casi la mitad pertene– cían a familias muy bien situadas en León -, que habían ingresado el último domingo de mayo, fiesta de Pentecos– tés. En el primer jueves de junio se nombró nueva Se– cretaria de la Sección a Celia Núñez Canal. Bastantes de las más antiguas recibieron con no pequeña sorpresa el nombramiento de aquella «novata», que encima sólo con– taba diecinueve años. El P. Fidel supo días más tarde que algunas habían llegado incluso a críticas bastante duras... 351

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