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de ello: estaba en plenitud la primavera, sintiéndose ya ca– si el aliento cálido del estío; por el cielo radiante habían vuelto a correr alocadamente las sonoras escuadras de vencejos; más rosas que nunca engalanaban los jardines; por los caminos aldeanos de la montaña y las riberas, y en los corros de excursionistas domingueros, bajo chopos o entre robles, resonaban con nuevo brío las viejas canciones de amor. .. Suspirando, pues, por las rimas de Bécquer, o estallan– do en el canto bravío de los mozos campesinos, había una cosquilleante realidad que todos llamaban AMOR. - Vamos, pues, a hablar del amor - dijo el P. Fidel, tanto a las chicas como a los chicos, en la primera reunión del mes de junio. »En este gran sobre que recoge vuestras respuestas escritas a las preguntas o temas que yo os propongo de cuando en cuando, apareció hace algún tiempo cierto pa– pelito que decía así: «Somos dos amiguitas, de no mucha edad, que soñamos con amar y ser amadas... Vamos, que a veces nos creemos estar ya con eso que llaman «flecha– zo». Creemos que este asunto es de la mayor importancia; y por eso nos atrevemos a preguntarle: ¿Qué libros de amor aconsejaría usted a chicas de quince a diecisiete años?» (Mientras el Padre leía el papelito, dos mocitas asisten– tes se pusieron regularmente coloradas; pero lo disimula– ron tan bien que nadie se dio cuenta). - He aquí mi respuesta a estas dos amiguitas: ¿Que– réis libros de amor? Creo que los más excelentes son estos: el Evangelio según San Juan, el «Cántico espiritual» de San Juan de la Cruz, la «Historia de un alma» de Santa Teresi– ta, «El ideal vale más que la vida» de Maria Sticco... De las asistentes, unas se miraban con desconcierto y otras reían abiertamente. El P. Fidel había puesto una per– fecta cara de ingenuo, o infeliz, como si no se le alcanza– ra el verdadero sentido de la pregunta de las dos mozue– las... Al fin, una inocente tuvo el valor de levantarse para decir: Pero, Padre: ¡ si ellas preguntan por otra clase de amor! ¿Ah, sí? ¡ Ya ves, mujer, qué torpes somos a veces ! De modo que las dos pollitas de la pregunta ya quieren licenciarse o doctorarse en amores... ¡Vaya, vaya! No sa- 338
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