BCCCAP00000000000000000000393
pre por puro amor, por agradar a quien todo lo merece, mas no está mal que recordemos de cuando en cuando todo lo que en Dios nos espera, y que es el objeto de nuestra segunda virtud teologal. Piensa bien, Josefina: si aun para quienes en este mundo le hayan tenido casi olvi– dado, pero que mueran en su gracia, habrá de ser Dios tan generoso, tan increíblemente generoso, ¿qué no será El para las almas que se hayan olvidado hasta de sí mis– mas por su amor? Antes de marchar, Josefina se atrevió a comunicar al P. Fidel otro gran secreto de su vida. - Me parece que no le he dicho a usted que hace al– gún tiempo ofrecí a la Santísima Virgen mi vida por la salvación de un alma muy alejada de Dios (No crea que me costó poco; cambiar la vida por la muerte en plena juventud debe de ser para todos escasamente agradable). Pues bien; yo pensaba que si la Virgen aceptaba mi ofre– cimiento, me moriría pronto, pero de golpe, como quien dice: yo ofrecía mi vida, me la tomaban, y se acabó. Lo que no podía imaginarme es lo que precisamente está su– cediendo: parece que han aceptado mi pobre vida, pero me la van quitando poco a poco, haciendo que me con– suma lentamente. Siento que mi salud cada año está más averiada; mis « males» no ceden, a pesar de los médicos; y el dolor, raro es el día que me deja libre. Sólo Dios sabe cuánto podré tirar así... El P. Fidel no hablaba. Le había impresionado la re– velación de aquella criatura. Josefina continuó: - Se me ha metido en la cabeza que no voy a durar mucho. No obstante, sigo teniendo de todo: días hay en que me encuentro muy mal, y vienen, en cambio, otros en que parece como si todos mis achaques se batieran en retirada. En casa se imaginan entonces que con un poco de cuidado podré recuperar por completo la salud (mamá es la única que no debe de hacerse muchas ilusiones). Pues bien, a lo que iba: cuando me siento mal, cuando creo incluso que ya me voy a morir, sufro con gran re– signación, con íntima paz, y me entrego de lleno a Je– sús para lo que El quiera. Pero cuando cede otra vez la mala racha y me encuentro notablemente mejorada, mi corazón se abre con fuerza al ansia de vivir, mi cabeza 333
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz