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«Hemos venido a hablar claro. Los eufemismos nos están arruinando. Hay que dar a cada conducta y a cada cosa su nombre; lo demás sólo sirve para fomentar la hi– pocresía, para que reine la confusión. »Muy trágicos están los tiempos para consentir que con nombres placenteros, alegremente, se vayan disipando las pocas reservas morales y espirituales que nos queda– ban. »Ha llegado la hora de que ambos bandos cristianos y anticristianos - nos pongamos frente a frente, pero bien alzada la visera, para que nos veamos las caras». Casi prolongación de este editorial fue el del número 5: «SIGNO DE CONTRADICCION». Empezaba recordando lo dicho por el anciano Simeón cuando la presentación del Niño Jesús en el templo, y concluía así: «También «Avanzadilla» en el corto tiempo de su exis– tencia ha conquistado la gloria de convertirse en «signo de contradicción». Esto nos llena de orgullo. »Quizá algunos, leyendo «Avanzadilla», se endurezcan en el mal por culpa suya; pero otros, ciertamente, resur– girán, la claridad de nuestro lenguaje hará desaparecer de su mente muchas oscuridades, y terminarán siendo cau– tivados al ver por «Avanzadilla» la vitalidad juvenil e in– trépida de una Religión que ellos creían semimuerta o propia sólo para consumo de niños y mujeres». Mayo había traído muchas rosas, que eran la gala de los jardines. Había traído también - «mayo pajarayo» - infini– dad de nuevas criaturas aladas, que dejaban ya sus nidos para hartarse de libertad y de luz. Había traído el gozo de unos días en que daba gusto vivir. Había traído, sobre todo, la ocasión de ofrecer lo más hermoso de la tierra a la Criatura más perfecta, que tiene su trono en los cielos. Pero aquel mayo sería de verdad inolvidable para el P. Fidel y los suyos, más que por otra cosa, porque les había traído la oportunidad de empeñarse gozosamente en las batallas de Dios. 326

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