BCCCAP00000000000000000000393

de ir junto a alguien de quien yo pudiese fiarme por com– pleto; buscaba... ¡no sé qué buscaba! Cada día estoy más harta de los hombres. No se ve más que egoísmo, dureza y falsedad. No puedes fiarte de nadie. »Hace ya varias semanas que he empezado a sentir como una íntima necesidad de mirar hacia... Pues sí, ¡ de mirar hacia arriba l Nunca perdí del todo la fe en Dios; pero es que ahora siento verdadera necesidad de El». - ¡Bah! Todo será un ataque de misticismo, que pron– to se te pasará. Conozco esas cosas bastante bien. Segu– ramente te encuentras en un apuro gordo, y, claro, a al– guien tienes que acudir. Pero cuando el apuro pase, vol– verás a pensar de otra manera. Sólo almas apocadas ne– cesitan arrimarse a Dios para sentirse seguras en la vida. Mira: en confianza te digo que ni los mismos curas creen mucho en El. Carmen del Río, asturiana de nacimiento, había ido de muy niña a un colegio de monjas;. pero su formación religiosa no pudo ser profunda: lo impedía principalmen– te el ambiente laico de su casa. Su padre, funcionario del Estado en un buen puesto, se había distinguido durante la República como particularmente adicto a aquel régimen sectario y anticatólico. Se distinguió también por sus acti– vidades masónicas... Los «nacionales» le destituyeron y procesaron, naturalmente; y con arreglo a la Ley de re– presión de la Masonería y el Comunismo, le salieron bas– tantes años de cárcel. Carmen del Río, hecha ya una mocita, orgullosa en la raíz más profunda de su ser y presumida en lo exterior, se encontró de pronto sola, y con una madre medio histérica que en nada podía ayudarla. Empezó a saber de estreche– ces económicas..., y esto fue depositanto en su alma fuer– tes dosis de resentimiento contra todo. No hubo más remedio que buscar trabajo. Lo encon– tró, de dependiente en un gran comercio de tejidos. Pero la modesta paga no daba para mucho, y fue preciso ir ven– diendo algunas alhajas que quedaban de tiempos mejores. Ella, muy despierta de inteligencia, de fuerte personalidad, ·exaltada, con tendencia a irse a los extremos, encontró por algún tiempo consolación y freno en las prácticas re– ligiosas. Conoció incluso temporadas de alto fervor, llegan– do a militar en un centro parroquial de Acción Católica... 320

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz