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- ¿Y no sería mejor que se abstuvieran de venderlo por las calles, al menos por esta vez? Quizá pudiese ocu– rrir algún disgusto con los estudiantes de Veterinaria, pues hay quienes están dispuestos a que «Avanzadilla» no salga más a la calle... - Casi tengo la seguridad de que no ocurrirá nada. Por lo demás, obligación es de las autoridades el guardar el orden público y proteger a quienes se limitan a usar de un legítimo derecho. La calle es de todos. La tarde de aquel viernes hubo mucha alegría en San Francisco; pero también hubo en otros sitios mucho «ca– bildeo» por parte de los de la oposición... Hablando, ha– blando, debieron de ver ellos lo del «orden público» co– mo la última tabla salvadora, y a ella se aferraron; y co– mo aquello era cosa del gobernador civil, a él se fueron diligentemente con el cuento. Sorprendido, muy desagradablemente sorprendido, que– dó el P. Fidel cuando poco antes del mediodía del sábado fue llamado por teléfono desde las oficinas de Educación Popular, y escuchó al Sr. Delegado: - Mire, siento molestarle, pero es el caso que, a pe– sar de la autorización de Madrid, no podrán sacar el perió– dico, porque... claro, usted quizá no se dé cuenta, pero hay razones que... Los ánimos están muy excitados, y si sale «Avanzadilla» qué sé yo lo que podrá ocurrir. Ya es– tá enterado de todo el Gobernador Civil, que es, al mismo tiempo, como usted sabe, el Jefe Provincial de todos estos servicios, y... - Muy agradecido a su interés y a sus informes. ¿No le parece conveniente que el Gobernador oiga a las dos partes? - No sé si podrá verse con él, porque esta tarde no tienen oficina. Aquello parecía una «carrera contra reloj». El P. Fi– del no podía perder otro domingo. Por razones económi– cas, y más aún por cuestión de moral entre sus «huestes». Luchando entre el temor y la esperanza, se le fueron pasando las horas en que no podía hacer nada. Al fin, lle– gada la media tarde, localizó a la máxima autoridad de la provincia en la Jefatura Provincial del Movimiento. La espera no fue demasiado larga. El Sr. Martín Con– treras, Gobernador Civil y Jefe de la Falange, era joven, 20. - Témporas ... 305

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