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frivolidad e indecencia en el que muchos pueden naufra– gar para siempre. »¿Volveremos a contemplar por las calles el desdi– chado cartel «HOY GRAN BAILE DE VETERINARIA - Peiia «E»? Mucho nos lo tememos. Pero quede aquí bien claro que todos tenemos derecho a esperar de los estu– diantes mayores muestras de amor a la cultura, una seria preocupación por su formación cabal y perfecta. Porque hasta ahora todas las actividades de la Peña «E», y de otros varios clubs estudiantiles, se han reducido a organi– zar juergas y bailoteos, que lo mismo o mejor podían ser organizados por clubs de negros o taberneros de arrabal. Y esto, francamente, es vergonzoso». En la tarde del lunes recibió el P. Fidel, a nombre del «señor Director de AVANZADILLA», un oficio del Delega– do Provincial comunicándole los motivos que el censor alegaba para impedir la publicación de aquel tercer nú– mero del periódico. A la mañana siguiente era depositada en las oficinas de la Delegación la réplica del P. Fidel: «Camarada: »Contesto punto por punto a las razones que aduce el censor para oponerse a que se divulgue el tercer número de «Avanzadilla», ya confeccionado desde el sábado. »PRIMERA: ernpleo de frases ambiguas-. Se señalan concretamente dos frases; una: «ni es nuestro clima el más propicio para las politicas de la mano tendida... » So– bre ésta tengo que decir, que sólo con una gran ignorancia se puede confundir la política de «la mano tendida» con la que podemos llamar política de «la mano extendida», pro– pia de nuestra Falange española. ,,La política de la «mano tendida» tiene ya un signifi– cado preciso, histórico, que conoce todo aquel que esté regularmente informado sobre la vida política de Francia en los úlitimos lustros. Fueron las juventudes comunistas las que propugnaron una política de «mano tendida» a los jóvenes católicos, con la finalidad aparente de trabajar juntos en un mejoramiento de las condiciones sociales, pero con la secreta finalidad de engancharles muy artera– mente al carro de su movimiento. Contra el peligro que amenazaba se levantó ya Pío XI, publicando (19 de mar- 299
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