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llardas; convivir con todo y brujulear siempre lo mejor que se pueda, parece ser para los tales la norma sabia de estar en el mundo». El artículo que, en opinión del P. Fidel, era la «ma– dre del cordero», empezaba así: «HOY, GRAN BAILE DE VETERINARIA Peña «E» »Con frecuencia vemos pasear por nuestras más con– curridas calles unos cartelones con el anuncio que enca– beza estas líneas. »Todos, y especialmente los estudiantes de Veterina– ria, sabemos quiénes son los de la Peña «E», y cuáles los motivos que alegan para organizar esas juerguecitas tan poco decentes, que dejan a la altura del betún el nombre de nuestra Facultad universitaria. »En nombre de todas las personas con sentido cris– tiano, y en nombre, por consiguiente, de gran número de compañeros de Facultad, tenemos que hacer pública nues– tra reprobación de tales diversiones, y la protesta por el abuso que se hace de nuestro nombre de estudiantes. "La Universidad española debe mostrarse animada por un aliento heroico de austeridad y trabajo. Los espíritus próceres, los fundadores de grandes empresas, los héroes de la santidad, de la ciencia y del valor no se formaron nunca en salones de baile; de ahí salen únicamente afe– minados, viciosos, los esclavos de la animalidad, los que a costa de apagar la luz del espíritu ponen un brillo de lujuria en sus ojos. »Recapaciten los organizadores y secuaces de la Peña «E» - léase S.º curso -, y dense cuenta de que no es lícito perder un tiempo tan necesario para nuestros estu– dios ni malgastar el dinero que dan nuestros padres - quizá a fuerza de sacrificios -, en procurarnos una li– cenciatura o doctorado de baile. No es lícito tampoco ju– gar con el honor de toda la Veterinaria; y menos aún contribuir activamente a que se forme ese ambiente de 298
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