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pagma. Un buen dibujo mostraba allí la figura de cierta muy fina señorita, con el atuendo propio de las «elegan– tes» españolas de ciudad en día de Jueves Santo. Pero en aquel atuendo había dos pequeños «detalles» muy a tono con la línea actual de la moda: una excesiva brevedad en la brillante falda negra, que apenas alcanzaba a las rodi– llas, y una excesiva amplitud del escote, que dejaba a las miradas de cualquiera bastante parte del pecho. Contorneando la figura aparecía escrito lo siguiente: «En casi todos nuestros periódicos se publicarán el sábado fotografías con este pie: «Grupo de bellas señoritas reco rriendo los Monumentos del Jueves Santo, ataviadas con la clásica mantilla espaiiola». »No tenemos nada que decir contra la elegancia de la mantilla, ni contra la belleza de sus portadoras (aunque alguna vez podamos dudar, con permiso de los periodis– tas). Sobre lo que no estamos muy convencidos es sobre la devoción de estas elegantes visitadoras de Monumentos. Lo que menos les importa a ellas es Jesús Sacramentado, sus Monumentos y sus iglesias... ; sólo buscan exhibirse, que las miren, y admiren. ¡ Igual que si fueran a los toros o a una «fiesta de sociedad»! Se ponen hoy la mantilla, los finos guantes, y el lujoso vestido negro, con el mismo espíritu frívolo con que, por ejemplo, pasado mañana se pondrán un indecente traje de noche para irse a cualquie– ra de los muchos locales donde ya se escarnece la Sema– na Santa cuando aún no ha terminado». - Oye; pegan fuerte, ¡eh! - Me alegro. ¿Qué se creen esas señoritas orgullosas? ¿Que están a cien codos de santidad sobre las que pasa– mos por malas? Nos miran a veces como si fueran a man– charse sólo con que nosotras pisemos las mismas calles que ellas. Ya era hora de que alguien les dijese alguna verdad. La que había leído en alto dio un nuevo golpe con el periódico sobre la mesa: «Aquí hay otro título interesan– te: LA MUJER Y EL PARACAIDISTA. Si queréis escu– char... » - Bueno, a ver qué dice. «Son absolutamente ciertas estas palabras que escri– bió un buen psicólogo de lo femenino: «De todas las fa!· 290

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