BCCCAP00000000000000000000393

pues se había de respetar la simpática tradición de que fueran mozos de la Sobarriba quienes viniesen a «pujar por el Nazareno», y debían comprender también ellos mis– mos cuán difícil - quizá imposible - les iba a result3.r llevar constantemente, durante el largo trayecto, unas an– das ya de suyo muy pesadas, cargadas además de flores, y con la imagen encima: sus hombros no eran como los fuer– tes hombros campesinos de los mozos aldeanos. ...Calle de la Rúa abajo, la procesión iba ya camino de recogerse en la iglesia franciscana. Difícilmente podría decirse algo exacto sobre el «estar» de Josefina en la procesión. Con escapulario y cordón, ocu– paba su puesto en las filas de las jóvenes terciarias; al principio, casi indiferente, había tomado parte en todo aquello con cierta distraída curiosidad, y bacía poco más o menos lo de todas: cantar, rezar, o guardar silencio. Pe– ro a medida que la procesión, con la marcha, fue estando más en forma, también la actitud de Josefina cambió no– tablemente. Sin advertirlo ella, sus labios dejaron de mo– verse en rezos y cantos comunes... Su atención se había concentrado. Iba ya como abstraída, a causa de los senti– mientos e impresiones que bullían en su interior. Parecía como si el sonsonete tan piadoso y tan sencillo de aquel «Rosario de la Buena Muerte» fuera arrullando su alma en una conmovida devoción. Las letrillas del rosario aquel, a las que ella nunca ha– bía atendido (ni entendido) bien en sus anteriores años de espectadora de la procesión, despertaban ahora ecos hon– dos en su espíritu. Las letrillas iban resumiendo con la más feliz sencillez toda la «historia» del Redentor: de quien, siendo dichosísimo Hijo de Dios, quiso hacerse tam– bién angustiado «Hijo del Hombre», y paseaba ahora su fi– gura de Nazareno como una gracia para el pueblo leonés. El primer impacto fuerte en el corazón de Josefina fue producido por una de las estrofas iniciales, que pudo sabo– rear más cabalmente al oírla por segunda vez en la repeti– ción del Rosario: «Por la jornada que hiciste del cielo al mundo, a salvarnos... » 279

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz