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también un periódico nuevo, que sea exponente de ese es– píritu y de ese estilo; por eso sale hoy a la calle la nueva publicación u hoja de combate «AVANZADILLA». Cerca de este editorial, que le dejó pensativo por unos minutos, nuestro joven «rebelde» se encontró con un ar– tículo que se titulaba así: «Vivir mi vida». ¿Cómo dejar de leerlo? «Tengo veinticuatro años, y he terminado reciente– mente mi formación profesional. He dejado a mis espal– das los libros, las aulas, el alegre mundo estudiantil, y he dado la cara a la vida. No he querido orientarme por na– die ni por nada. Mis veinticuatro años frescos y mi vida en flor, frente a frente; los dos solos. »A mi izquierda y a mi derecha he visto mil tonterías y muchas inconsecuencias. Gentes de mis años, de mi amis– tad incluso, quisieron solucionar su problema como quien canta: «Voy a vivir mi ,·ida», se dijeron. ¡Y fueron cobar– des ! y todavía lo son. Porque yo, cuando los veo esclavos de la comodidad, del placer, del egoísmo : víctimas abúli– cas y fatales del medio ambiente; sin la voluntad seria de una posible resurrección o autosalvación; dados por ente– ro al camino fácil, «el camino trillado» de los más y los peores, suspirando desde su flojedad y sus miserias por las alturas, por las difíciles y hermosas alturas que ellos ven, que ellos saben, que ellos quieren, pero que no son ca– paces de escalar... ; yo, cuando los veo así, débiles y venci– dos, me sonrío y casi les desprecio: «¿Y tu vida es eso? Tú no eres más que un pobre hombre». A nuestro muchacho le escocía el alma leyendo aque– llas cosas. ¡Le tocaban tan de cerca! El artículo seguía con unas confesiones terriblemente sinceras de su autor: « Yo no tengo limpias todas las páginas de mi histo– ria. A mis veinte años me rondaba todo eso que hace la vida placentera: el amor, el placer, las mujeres... ¡ Muchas mujeres! ¿Quién habló de castidad? ¿Quién de virtud? Ton– terías. ¡ Con veinte años... ! Y yo valgo, yo soy inteligente. Tengo ante mí un porvenir magnífico. Triunfaré. Hay que vivir, hay que probar de todo, hay que ser feliz. »•.• Y aquí llegó la VERDAD. Feliz, sí; pero ¿por cuán– to tiempo? ¿Por unos pocos años? No, no. ¡Yo quiero ser feliz para siempre! 17. - Témporas ... 257
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