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- ¡De ninguna manera! Sigue, sigue hablando. - Yo sólo quería explicarle cómo lo he probado todo, y en nada he encontrado paz y sastisfacción. »Hoy, gracias a sus palabras y ayuda, voy dando una firme orientación a mi vida: quiero que Dios la llene to– da. El otro día, mamá, que se debe de fijar en mí bastan– te más de lo que yo me imaginaba, me sorprendió dicién– dome: «Sé, hija mía, que estás haciendo muchos sacri– ficios y renunciando a muchas cosas; pero te aseguro que siempre he esperado mucho de ti...; y no sabes cuánto he sufrido yo, viendo que tú sufrías, aunque tratabas de ocultarlo». Ahora, Padre, no quisiera quedarme a medio camino; deseo con toda mi alma darme a Dios de veras; pero hay días en que me siento cansada y otras veces me desanimo al ver que no hago las cosas tan bien como debo. »No podría yo asegurar que me sienta ya completa– mente satisfecha y feliz con este cambio de vida: los días nublados y tristes se dan también en mi nuevo calendario; pero mi corazón late mucho más tranquilo, no tiene aquel agotador y constante desasosiego que antes le consumía. Ha habido incluso días y semanas de creerme plenamente feliz, porque el Señor me hacía sentir su amor y su pre– sencia; ahora ha variado notablemente el panorama: son frecuentes los días en que me siento como alejada de Dios, muy sola, pobre, y casi en situación de desamparo. Esto me traía muy preocupada, pero ya me quedo tranquila con sus explicaciones, ya sé a qué atenerme. No me im– porta sufrir por El, sabiendo que El lo quiere y que no está descontento de mí; sería en cambio, terrible, perder de nuevo la orientación, y verme otra vez angustiada y sola y sin camino... »A propósito, Padre, ya que he hablado de camino, ¿cuál será el que Dios quiere para mí? A veces pienso en el futuro, y me digo: ¿Dónde me querrá el Señor? ¿Qué camino deberé seguir en la vida? El matrimonio no me convence mucho... Ir a un convento, por ahora no me atrae ni pizca; aunque sería capaz de encerrarme por pu– ro afán de sacrificio, por inmolarme del todo a Dios, si El lo quisiera. Quedarme solterita (y luego «solterona») en el mundo, esto no sólo no me atrae, sinO que positivamen– te me asusta... Bien, chiquilla, de momento no pienses demasía- 242

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