BCCCAP00000000000000000000393
qué que no tengo ni comprendo, y me invade la desolación. En esas horas no me queda más recurso que esconderme y llorar. - ¿No será acaso que... - el P. Fidel se contuvo. - ¿Qué? Dígalo sin miedo. - Que oscuramente, inconscientemente, ¿echas de me- nos eso del amor? -Sinceramente creo que no. Varias Yeces me he he– cho yo misma esa pregunta; y creo que no anda por ahí la cosa. Hubiera podido enamorarme en varias ocasi01;:ies, pues más de uno - y no es jactancia - han moslrado muy subido interés por mí - alguno sigue en el mismo plan con terca insistencia, y es «un gran partido» - ; pero yo no he podido corresponder a sus sentimientos... De ver– dad, Padre: no creo que sea el amor el remedio para las cosas que a mí me pasan. A veces pienso con espanto si no estaré loca, al sentirme tan distinta de lo que parecen ser los demás. Yo nunca encuentro nada que me colme y que me calme. - De lleno, sólo Dios puede calmarte y colmarte. Re– cuerda lo que en otra ocasión te di je comentando una co– nocidísima sentencia de San Agustín: «Nos has hecho, Se– ñor, para Ti, y nuestro corazón andará siempre inquieto, mientras no descanse en Ti»... - Yo también me voy convenciendo de ello. Pero ¿sabe lo que me ha ocurrido? Una experiencia bastante extraña. Cuando empecé a darme de veras a Dios, me sentía inex– plicablemente feliz: una gran paz, como nunca había co– nocido, inundaba mi corazón; en la oración gustaba mo– mentos de cielo; veía que mi existencia tenía un hermoso sentido..., y no me importaba sufrir y sacrificarme... Pe– ro ha sucedido después un cambio inesperado. Desde hace una buena temporada parece como si todo aquello hubiera sufrido eclipse total, como si Dios se hubiese retirado de mí, dejándome nuevamente sola y triste: salvo días con– tados, casi no le encuentro ni en la oración... y, natural– mente, todo ha empezado a hacérseme muy cuestra arriba. - Esa experiencia que a ti te parece tan extraña es algo muy normal. Quizá pensabas, por lo que tú misma ha– bías probado, que sólo costaba de verdad ei primer paso decisivo, tener el arranque generoso de elegir a Dios por encima de todo y darse a El, y que luego ya no sería más 236
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz