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Será «a la de la noche». Igual da. Ya se sabe que todas esas cosas caen mejor de noche, porque «de noche todos los gatos son pardos». Después de aquella conversación, el P. Fidel estuvo dándole muchas vueltas en la cabeza al asunto de los excesos de la noche última del año... Era verdaderamente lamentable que precisamente una noche que debía pasar– se más santamente que ninguna otra, por eso de acabar un año y empezar otro, fuera la escogida por innumera– bles cristianos de uno y otro sexo para entregarse a al– gazaras brutales o completamente paganas. ¿Cómo quie– nes podían no trataban de poner coto a tan indigno reto– zar?... ¿Podría él hacer algo para contrarrestar de alguna manera aquello? Mucho lo pensó, porque la fecha se acercaba y no había tiempo que perder. Claramente se veía que no es– taba en su mano el acabar con las orgías de unos y la frívola paganía de otros; pero quizá pudiese hacer algo para contrapesar en la presencia del Señor todos aque– llos desórdenes... Se le ocurrió al fin cierto modesto, pero muy hermoso recurso: organizar una vigilia de adoración, amor y des– agravios, que durara toda la Nochevieja. La idea estaba bien; pero su realización aparecía ex– traordinariamente difícil. En primer lugar, era algo de– masiado nuevo y desacostumbrado en el ambiente reli– gioso de la ciudad (por entonces no se había introducido aún lo de tener misas de medianoche en la última del año); luego, él quería celebrar dicha «vigilia» con las jó– venes terciarias..., y esto sí que presentaba serias dificul– tades. Pero había que atenerse a la realidad: con los chi– cos no podía contarse para hacer algo lucido, porque eran pocos en número, y bastantes de ellos aún no muy piado– sos, y aquella vigilia tenía que ser ante todo cosa de ver– dadero fervor; las chicas, en cambio, eran bien numero– sas, y abundaban las de honda piedad, con lo que era casi seguro que recibirían muy contentas el celebrar ellas la proyectada vigilia. El P. Fidel pensó rápidamente la manera de llevar adelante su proyecto. Sabía que personas serias y quizá los mismos superiores habían de empezar diciéndole que 221
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