BCCCAP00000000000000000000393
entrara de lleno a las zonas más cerradas de su intimidad. A punto estuvo el joven de revelar entonces sus más escondidos sentires y afanes: todo lo que él sentía por María de la Gracia... Pero no encontraba palabras para expresarse. Le parecía toda luminosa en su mirar; can– tarina, en su reir; sin semejante, en su hablar... ; llena, en fin, de gracia (como indicaba el nombre) en toda su persona. Hasta sus pequeños defectos físicos le resultaban «detalles encantadores». Hubiese guardado cualquier cosa de ella, como cosa sagrada, en un relicario; y ¡ si pudiera servirla... ! ¿Qué más? Pensaba él que Dios mismo había de sen– tirse satisfecho de haber formado una criatura así, y que se inclinaría hacia ella, cuando oraba, para darle un pu– rísimo beso en la frente ... ¿Cómo retrasar el ponerse a la conquista de una tal mujer, por muchas razones que di– jese el Padre? No podía correr el riesgo de perderla. Lo terribie era que aún no sabía si él significaba o podría significar algo para María de la Gracia. - Bueno, hombre, ¿en qué piensas? - le dijo el P. Fidel -. Te has quedado de pronto como sin habla. - ¡Ah! ¿Qué me decía? - Decía, o iba a decir, que no me ha sorprendido del todo tu «confesión»... Ya cuando nuestra excursión de septiembre a Cistierna creí descubrir en ti un interés muy especial por María de la Gracia. - Aquel día fue cuando empezó la cosa. - Y ella, ¿qué dice? - ¡ Ahí está la cuestión! Ella no puede decir nada, porque... no sabe nada. No me he atrevido a hablarle aún. Tengo verdadero miedo de fracasar. Para mí sería terri– ble... Por eso he venido donde usted. Quería pedirle con– sejo; que me diga si puedo tener esperanza... Y si usted mismo quisiese hablarle a ella... - Mala comisión, amigo. Es muy expuesto y delicado eso de meterse a concertar bodas. - Padre, yo no le pido que concierte nada; sólo se trata de preparar el terreno, de «tirar un cable», como se dice por ahí. - Te había comprendido perfectamente; pero aun así y todo... Creo que ganarías puntos ante ella si fueras tú en persona quien dieras el ataque. A las chicas suele gustar- 218
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz