BCCCAP00000000000000000000393

de las costumbres sociales y una gran vigilancia paterna les ponía a salvo de muchos riesgos. Hoy, bien lo sabes tú, los que por conciencia y virtud no sepan guardarse a sí mismos, están perdidos sin remedio, hundirán sus amores en toda clase de bajezas..., que habrán de expiar cumplida– mente algún día, porque cuanto se hace de malo, tarde o temprano se paga. - Yo no sé qué oponer a todo eso que usted ha dicho. «No conviene empezar las relaciones demasiado pronto.. . No conviene que se prolonguen durante años y años... » Pero, ¿es que nunca pueden hacerse excepciones? - Hombre, suele decirse que «no hay regla sin excep– ción», y supongo que también en esta materia de que ha– blamos podrá haberlas. Pero yo pienso que tratándose de normas de prudencia práctica cristiana, donde tan valio– so es lo que se puede ganar o perder, no deben admitirse excepciones sin muy serios motivos. - Pues en mi caso creo que se dan. - Bien, muchacho. Yo no dudo de ti; pero me gusta- ría conocerlos, pues ya es bien sabida nuestra natural pro– pensión a creernos fuera de la ley común, es decir, «ex– cepcionales», en muchas cosas. Segundo Junco empezó a decir entonces cómo su for– mación religioso-moral era verdaderamente de las buenas y eso le garantizaba de que sabría portarse en todo mo– mento como Dios manda. Por otra parte, la calidad de «ella»... - «Es una chica tan de las pocas, que me parece no habrá peligro ninguno». Hablaba el hombre con no disimulado entusiasmo. El Padre Fidel se sonreía... Al fin dijo: - Creo que tu formación es ya buena, pero ¿no po– drá mejorar aún bastante? En materias difíciles o situacio– nes peligrosas no hay que fiarse mucho de la propia for– mación, y menos a tu edad. Casi todos los muchachos sue– len estimarse muy capacitados para todo. No hay mozal– bete de dieciséis años que no se tenga por muy quien para hablar, discutir y probar de todo, y... naturalmente, para hacer en todo, si le dejan, lo que le dé la gana. ¿Ves, por ejemplo, lo que pasa con las lecturas y espectáculos? Jovenzuelos que no saben aún dónde tienen la mano de– recha, critican sin rebozo las calificaciones o censuras im– puestas por los más altos organismos, tal vez las motejan 214

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz