BCCCAP00000000000000000000393
y sueña bonito, sumiéndose en auras perfumadas de feli– cidad. Hasta da gusto ser más piadosa. »Pasa algún tiempo... ; y empieza a notarse que en la vida no sólo hay flores... sino también cantos (piedras) y adoquines. Las dificultades nacen y crecen conforme se va desarrollando el cuerpo, y, a su modo, también el al– ma, y según que ambos elementos se van dando cuenta del lazo estrecho que los une. »A medida que se avanza, van surgiendo inquietudes y pensamientos nuevos, que a la niña de antes le eran desconocidos; la curiosidad burbujeante incita a desve– larlos o descubrir cosas que se ignoraban y que ahora se presentan envueltas en el misterio. Más o menos se van destapando tales misterios, con pudor y candidez unas veces, otras quizá..., pero siempre con cierto temor, como cuando se empieza a descorrer un velo que no se quiere (o no se puede) quitar del todo, por lo que pueda ocultar. »La imaginación dibuja fantasmas y representaciones antes desconocidas, el entendimiento adquiere nociones nuevas, y hasta el cuerpo va también descubriendo noveda– des en su vida de experiencia, por ejemplo, ciertas im– presiones o sensaciones que no tenían nombre en la vida de niña, y que ocurren, en los principios, sin que una se– pa explicárselas, y que, además, en cuanto brotan parece como si quisieran ocultarse de nuevo sin saber por qué... »Una de las cosas más dignas de notarse es cómo al– ma y cuerpo, según van subiendo por el camino de la vida, aprenden y comprueban lo estrechamente unidos que están. »Comienza entonces la inquietud espiritual, que a veces es verdadera aflicción; y el interior de la muchacha se llena de interrogaciones: ¿Qué será esto? Y esto, ¿por qué? ¡Cosas más raras! »Quizá por el mismo tiempo nace en el fondo del co– razón un impulso que no se sabe cómo ni de qué pudo originarse. Es como si el corazón empezara a hablar, muy bajito, acerca de secretos que por una parte quisiera co– nocer y por otra tiene miedo de descubrir... Al secreto misterioso que late en lo íntimo, pero que aún está sin aclarar, responde la emoción que acelera la sangre, colo– rea el cutis, y pone «nervioso» al cuerpo... Las interro– gaciones aumentan, y casi se convierten en enigmas indes- 204
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz