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ran de vosotros. Os esperan en la familia, en el cole– gio, en la oficina, en la catequesis, en las asociaciones piadosas, en la calle..., porque dondequiera hay almas ne– cesitadas y dondequiera puede repartir luz y bien quien tiene vida sobrenatural: la oración, la palabra, la obra caritativa, el ejemplo, son siempre en sus manos eficaces medios de ayuda salvadora. »Ahora y siempre pasad por el mundo haciendo bien. Una bandera de apostolado dejamos en este momento le– vantada. En torno de ella vamos a movernos y a ocupar posiciones; detrás de ella hay que marchar al estilo juve– nil: poéticamente, con alegría, con generoso entusiasmo. ¡ Fuera perezas y cobardías! Tenéis que adoptar posturas claras y firmes, porque Dios cuenta - verdad hermosa y tremenda -, Dios quiere contar con vosotros. »Sintamos la emoción de nuestra edad y de nuestra tarea... Dejad a los innumerables que condenan su ju– ventud a la ruina o a una vergonzosa inutilidad, dejadles que sigan regodeándose en el sucio festín del mundo; vo– sotros, i siempre en vigilia de apostolado sencillo, fervo– roso y seguro! ¡ A ver si pronto sentís también un amane– cer de tiempos mejores en la alegría de vuestras jóvenes almas!» III Desde el acto del día 16 empezó a discunir con toda regularidad el nuevo curso para los jóvenes de uno y otro sexo pertenecientes o afectos a la V. O. T. Las reuniones de las chicas se tenían todos los jueves; las de los chicos..., cuando se podía, es decir, cuando se encontraba sitio o local donde poder estar un poco tranquilos durante media hora o más. Esto de los chicos seguía teniéndole preocu– pado al P. Fidel. Nuevamente discutió con ellos el día y la hora más a propósito para celebrar la reunión semanal, y nuevamente se mantuvieron ellos en la afirmación de que, a causa de estudios, oficinas y clases particulares, la mayoría no podría asistir como no fueran las reuniones los domingos por la tarde, en las primeras horas. El pa- 154
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