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Fernando -, «tu catolicismo» parece corresponder muy bien al tipo de catolicismo que representa para los españo– les la tradicional estampa del Apóstol: caballero en mar– cha galopante, alzando con la mano izquierda el estan– darte de la Cruz y manejando la espada con la diestra, ho– llando cuerpos de enemigos vencidos. Algo tiene que pegársenos del «Santiago Matamo- ros». Se nos ha pegado mucho, y muy legítimamente. Na– da tan legítimo como que los hijos participen de la fiso– nomía del padre: nuestro padre en la fe creemos que fue aquel apóstol a quien el Señor mismo, por su fogosidad, impuso el sobrenombre de «Hijo del Trueno», es decir, rayo, y que tanto debió de distinguirse entre los Apósto– les por su ardor proselitista, que fue el primero de todos en caer bajo la espada de los perseguidores anticristianos. Nuestro catolicismo tenía que «salir a él»; y así es cato– licismo a caballo, en marcha, espada en mano, volunta– rio desconocedor de pactos y concesiones... »A los hombres de España, impacientes, extremosos, fáciles para la pelea, no les han gustado nunca las medias tintas, ni la exquisita razonabilidad de sus actos, ni el atenerse a la más ponderada prudencia. Los católicos de algunos otros países han sabido desenvolverse con menos intransigencia doctrinal y práctica. »Nosotros los españoles, que hemos tenido por padres en la fe a los dos apóstoles más fogosos, Santiago el Ma– yor y San Pablo, no acertarnos a comprender esto, y se– guimos considerando como únicas actitudes legítimas las actitudes radicales: o somos, o no somos. »Esto, como puedes comprender, en el terreno de los principios; que después, en la vida práctica de cada uno, podrá haber aquí tantas miserias como en cualquier otra tierra de cristianos. »Bien, amigo, ya perdonarás esta larga parrafada. Sin darme cuenta, me he puesto a discursear, y a lo mejor te he aburrido más que regularmente. »Que tengas muy feliz viaje; y si te llegas a Compos– tela, pídele al Apóstol que infunda su espíritu de santa intrepidez, de cristianismo vigoroso y conquistador a es– tos grupos juveniles que tratamos de formar dentro de nuestra Venerable Orden Tercera. 131
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