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240 P. PÍO DE MONDREGA':-ms nos y el de Cristo, y aun blasfemar del mismo Dios, como dijo de los romanos San Pablo: Nomen enim Dei per vos blasphematur ínter gentes (19). Y todos estos males y otros muchos se evitarán si con su doctrina y ejemplo consi– guen que los cristianos viejos vivan como tales. R. XJX.-·-••Necesidad de tratar con dnlrnra y suavidad a los indios.--A los indios infieles, ni a los convertidos ni a los perv'ertidos, no los han de tratar los misioneros con rigor; porque, como enseña San Pablo, los padres espiri– tuales se han de valer de suavidad y blandura para convertir a Dios las al– mas perdidas y encaminar a su Majestad los cl'escaminados: Frntres, et si nrneornpatus f uerit horno in aliquo delicto, uos, qui spirifoalcs estis, huin.s•· modi instrnite in spiritu lenitatis (20). Esto mismo nos enseñó el divino Ma'es– tro cuando, repartiendo a sus discípulos de dos en dos para que fuesen a ha cer l\1:isión por el mundo, les dijo: /te: ecce ego míllo vos, sicut agnos ínter iupos (21). Y fué como decirles y decirnos que los aue van a hacer Misión han de mostrarse con todos humildes, mansos y apacibles corno unos corde– ros, aunque las p'ersonas entre quienes hubieren de estar y predicar sean unas fieras en el natural y unos1 lobos en las costumbres. ''{ esto singularmente entre los infieles, de que también nos dió ejemplo y enseñanza 'el mismo Cristo Señor Nuestro, cuando se mostraron tan des– atentos los samaritanos que ni recibirle ni aun oírle quisieron; de que, indig– nados San Juan y Santiago, dijeron: Señor, ¿que11éis qu'e digamos que llueva fuego del cielo para que abrase a todos estos desatentos? Y en esta ocasión les respondió esta propu'esta el amorosísimo Jesús y les dijo: No sabéis de qué espíritu sois hijos ni el modo de portaros. Et conversus increpavit illos. dicens: Nescitis cuius spiritus estis (22). Y fué: corno decirles: No he de en– trar yo, ni los qu•e son de mi espíritu, a conquistar a las almas con hierro y fuego, como los que: conquistan reinos; los padres! de las almas no han de ser fiscales ni jueces; padres de ellas han de ser, no ministros de justicia; no me han de abrir camino a los corazones por fu'erza, sino de grado; no entro yo en las almas por rigor, sino por amor; y con mucho han de tratar mis siervos a todos los pecadores, y en particular a los que son infieles, como eran los samaritanos. Calumniaron a Cristo Señor Nuestro los fariseos, porque se humanaba tanto con los pecadores, y !•es mostraba tanto amor y cariño. Y respondiendo sn Majestad a la [murmuración] (23) y calumnia dijo: No tienen los sanos necesidad de médico, sino los enfermos; apr'ended a serlo de las almas y usar con ellas de piedad y misericordia corno yo: Non cst opus valentibtts medicus, sed male habentibus. Euntes autem discite quid est: miscricordiam volo (24). "': -n otra ocasión dijo este divino Maestro a sus diseí",mlos y a las turbas (19) Rom., II, 24. (20) Gal., VI, l. (21) Luc., X, :i. (22) Luc., IX, 55. (23) Mormuraei,ón ..., púg. 115. (24) J\L\TTH., IX, 13.
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