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238 P. PÍO DE MO:--:DREGA:--:ES R. XIII.-Cautela en las visitas y trato.-En las casas de los indios y ne– gros han de procurar no entrar sino acompañados de alguno de ellos. Y han de excusar cuanto ks sea posible hablar a solas a ninguna mujer ni mostrarle particular afecto, porque los indios y negros son muy celos.os , y por descui– darse en 'esto los misioneros pueden perder el fruto de sus trabajo,; y el cré– dito para con ellos, sin el cual trabajarán en vano, sin prove::ho de las almas y con riesgo, de sus vidas. R. XIV.---lnformarse de los rn[ermos y reczcn nacidos.---También importa mucho informarse muy frecuentement'e de los de más satisfacción del lugar donde están, dei si hay enfermos y si nació algún niño, para que ni unos ni otros se mueran sin los santos sacramentos. Y para mús asegurarse han ,le clar vuelta a todas las casas con decente compañia algunas veces cada sema– na; y, a título de que van a visitar los sanos, han de examinar con, todo arte si hay enfermos o recién nacidos, porque a los principios de la l\1isión suelen tncubrirlos y después son muy perezosos en manifrstarlos. R. XV.-Necesidad de uestir/os y civilizarlos.-- -De cuantas naciones tiene d mundo ninguna tiene menos política que las de los indios infi'eles de una y otra India; pues viven como, fieras en los montes, sin repúblicas ni pobla– ciones comunes, y andan como animales, desnudos de pies a cabeza, hombr·es y mujeres. Y así necesitan de ser enseñados a vivir políticamente para que puedan vivir más cristianam'ente. Y, por tanto, después que los misioneros tienen ya algún lugar formado y poblado de casas, han de procurar que haya de ellos mismos mini5tro o ministros de justicia, y que se vayan vistiendo. en particular los principales de ambos 1 sexos, para que den ej'emplo de vestirse a los demás. Y como ellos no tienen con qué ni de qué, por haberles faltado la política, han menester los. misioneros valerse de algunos españoles devotos de los que habitan en las Indias para que den de limosna algún poco de paño o bayeta colorada para, vestir a los principales, y algunas camisas o túnicas labradas para las mujeres, como las que usan las indias cristianas qu'e allá suelen servir a los españoles. Y como la tierra es tan cálida y aquellos bár– baros no están hechos a llevar vestidos, para conseguir que se los pongan se ha de procurar que éstos sean ligeros y vistosos. R. XVI.--Evitar las pendencias y procurar la paz.-Y como una de las razones de huir lo sindios infieles de vivir en lugares, poblados en compañía de otros es por temor de las pendencias y muertes qu'e suelen suceder cuan– do se embriagan, han menester los obreros apostólicos trabajar mucho sobre apartarlo3 de este dcsord•en, que es el vicio rey entre ellos, y solicitar con todo desvelo y conato el que vivan en paz; porque faltando ésta se suelen ir a los montes, donde antes vivían, y se malogra mucha parte del trabajo de los misioneros. Y por ser cosa tan importante la paz la encomendó el divino l'vlaestro tanto a sus sagrados apóstoles y discípulos. Y cuando los envió por el mundo a hacer Misión les ordenó su IV.lajesté,d que en las partes donde llegasen les recomendasen ante todas las cosas la paz con saludarlos con ella: Primum dicite: pax luzic domui (16). Y para ayudar a que la tengan y a que (W) Ln.-.. X. :í.
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