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236 P. PÍO DE MO:>;DRFGA'.',;ES t,mdo sus fmimos con buenas palabras y algunos donecillos de los arriba di– chos, se va consiguiendo esto. En [teniendo] (11) algunas casas juntas se ha de procurar hacer iglesia y llamarles a eila tard'.:: 1 y mañana los días de fiesta, y los de trabajo una vez por la tarde a voz de campana (de que gustan mucho), para que oigan el ca– tecismo. Y para que, lo oigan y aprendan de mejor gana han de procurar :ns– truir algunos de su misma nación de ellos, los más capaces, y que a su vista 'enseñen éstos a los demá:c:. Y, acompañados de estos tales, han de ir los :ni– sioneros h•echos soles de las almas, buscando las de los negros e indios por aquellos montes. dándoles la luz del cielo que les falta, solicitando su salvación y que, para más asegurarla, se vengan a vivir al lug,:u donde 'están ellos. R. IX.--Visita y agasajos a: los indios.----En el pueblo que asistieren han de tener mucho cuidado de saber cuándo vienen los indios infieles o aparta– dos de los fieles; y visitándolos v agasajándolos se suele conseguir que se pueblen allí, o que den entrada franca a sus tierras y ayuda para formar po– blación y erigir iglesia en ellas. R. X. --Desinterés de los misionPros.-- -También impacta mucho para la conversión de los infieles el v'er a los misioneros muy desinteresados. para que puedan mejor conocer que no buscan sus bienes, ,;ino sus almas. Han de excusar cuanto sea posible el pedirles cosa alguna. Y, aunqu'e no se puede excusar el recibir de ellos algunos presentillos de fruta qu~ suelen hacer a los misioneros, porque el no admitírselos lo tienen por afrenta, pero pueden dar– les alguna otra cosa en agradecimiento. Y, de no haberla, se puede dar a unos lo que traen otros. Algunos indios capaces celebran mucho la Misión en que yo estuve, p~)r V'er a todos los religiosos de ella tan decinteresados, y decían que tenían mucho de Dios, pues deban y no pedfan. Y por importar tanto este punto del desinterés para la conversión de los infieles, lo encargó tanto Cristo nuestro bi•cn a sus apóstoles, y les prohibió el dinero y aun el llevar por el camino provisión de comida. Y San Pablo. por mostrarse a todos :nás desinteresado y no ser a ninguno pesado, lo que había de cerner lo ganaba con el trabajo d•e sus manos. Y [del este modo (12) han de procurar los que l•e imitan en el oficio cul– tivar con las suyas alguna huerta p,1ra sustentar,:e ele los frutos ele ella. Y han de excusar [del emplear (13) a los negros e indios en •este ni otro ejercicio corporal. Pero bien podrán tener (y sná muy cnnveniente) un par de mucha– chos y los indios suelen dar de buena gana a sus hijos, y más si ven que !os visten, enseñan y tratan bien. Dije era muy conveniente el ten•crlos, porque, siendo de poca edad y criándose con los misioneros, es ocasión de que aqué– llos ap1'endan la lengua y éstos la de aquéllos. Y con la occ:sión de criarse con los religiosos la tienen de sn bien instruidos en el catecismo y de poder– lo enseñar después a los demás. Y los ministros de Dios también la tienen de pod•erse ayudar de ellos en los demús ejercicios espirituales y temporales que (11) En 1PnPr..., p{¡g, 107. (1:l) Y n rs'tc modo... , púg. lOS. (l:l) Bl cmplenr..., l):tg. lOH.
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