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226 P. PÍO !JE MONDREGANES ítalos, germanos, celtas, etc., y en América precolombina, Méjico, América central, Perú... Formas especiales de politeísmo viven tod,wía en el Japón, China, India y en algunos pu•eblos menos adelantados del Polinesia y negros de la costa de Guinea, etc. El politeísmo es una formación de carácter complejo que no representa una fase primitiva de religiosidad. La formación de un panteón politeístico dep'ende mucho de la unificación política de muchas comunidades, en cuanto cada una lleva consigo la agregación religiosa de las divinidades respectivas. Un panteón politeístico no tiene la rigidez y fijeza de un sistema teológico. Se puede comprobar que en la mayor parte de las religiones politeísticas se encuentra la supremacía de una divinidad sobre todas las demás (monarco– teísmo) o la identificación de una con todas las otras (sincretismo y pan– teísmo). El politeísmo en que cayeron muchos pueblos de la antigü'edad es una prueba del desbordamiento de la idea religiosa. El fenómeno se 'encuentra en los pu•eblos de bajas y de altas culturas, si bien no en las mismas formas. El politeísmo de los griegos del tiempo de Sócrates y, de Alcibíades es un poH– teísmo menos absorbente y más idealista que el politeísmo grosero de la Gre– cia de Aquiles' y de Ulises; la religión de los romanos en la época de Cicerón se par'ecía muy poco al politeísmo de la época de Numa Pompilio. VIII. LA FE EN UN SOLO SER SUPREMO A. Lang, G. Schmidt y otros defensores del método histórico defienden la teoría del mo11otcí5mo primitivo. La creencia de un "Ser Supremo" se encuen– tra 'en los pueblos primitivos con mayor o menor claridad. Podemos distin– guir tres grandes grupos de pueblos creyentes en la Esencia Suprema. 1. El primero se forma de los pueblos en los cuales el fetichismo, animis– mo, el culto d'e los espíritus de varios modos combinados representan el ele– mento predominante del pensamiento y de las prácticas religiosas. En estos pueblos aparece la figura de un Ser Supremo más o menos velado al cual r,e som•eten los espíritus, los demonios, las almas. . . A veces se presenta como creador del mundo, autor de las leyes morales y juez sur,remo; en momentos. de necesidad y peligro se le invoca. El número de gent'es que tienen esta fe vaga y poco determinada es grande y se encuentran por todas las regiones. del mundo. 2. En un segundo grupo de pueblos, escaso en número y geográfica– mente más limitado, aparece el Ser Supremo en proporciones mucho más vi– sibles. Así, por ejemplo, entre los camitas del Africa, los antiguos turcos del Asia central y los mogoles uraloasiáticos. Conciben ~1 Ser Supremo como a Dios del cielo1 y le ofrecen oraciones y sacrificios. Creen también en la exis– tencia de otr~s espíritus buenos y malos, pero inferiores siempre al Ser Su– premo. 3. Existe un tercer grupo de pueblos, en los cuales el pensamiento cen– tral, oraciones, sacrificios, c'eremonias y las prácticas de culto se dirigen aI Ser Supremo, faltando otras formas de culto religioso o estando, por lo me-
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