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PROBLEMAS MISIONALES 225 Se consideran varias formas de antepasados y de culto. Algunos pueblos wneran sólo a los padres, o sólo aL padre, como algunas tribus pigmeas del centro del Africa, los australianos sudorientales y alguna tribu de la Califor– nia central. Otros pueblos comprenden en la veneración y culto de los ante– pasados a los padres, héroes y caudillos, ofreciéndoles a vec'es sacrificios cruentos y primicias de los campos. Pertenecen a este grupo los turcos y mon– goles de Asia, los hotentotes y cafres del Africa d'el Sur, los bantúes y cami– tas! del Africa del Norte, los habitantes de las islas Fidji, Salomón y Mada– gascar. Un tercer grupo de pueblos veneran mayor número de ant'epasados. Además de los arriba referidos, a los jefes y subjefes de tribus y grandes magos. Procuran atraer su b•enevolencia y protección por medio de ritos má– gicos. De esta clase se encuentran en Australia, Nueva Guinea, Molucas y algunas regiones, de la India. Una forma especial del culto de los antepasados y de los mu'ertos es la necromancia, consultando a los difuntos para obtener de ellos oráculos y profecías mediante ritos o sacrificios es:Peciales. En las culturas secundaria y terciaria, a los principios de las culturas elevadas, el manismo se desarrolló mucho entre los iranios, indios, chinos, japon'eses e indogermanos de Europa (25). VI. CULTO DE LOS ESPÍRITUS Y DE LOS DEMONIOS. En el amm1smo y manismo se veneran las .:ilmas que estuvieron unidas al cuerpo humano. Aquí con la palabra "espíritus•· se entienden también los s'e– res que no estuvieron unidos con el cuerpo humano y gozaban de una exis– tencia propia. En los pueblos primitivos se enumeran gran vari•edad de espí– ritus: a) duendes, diablillos y sílfides, que nos rodean misteriosamente; b) Los espíritus de la naturaleza¡ que viven en las fu•entes, en los ríos, en los mares, en las rocas, en las montañas, en los bosques, en los animales. Por lo general, suelen ser maléficos, y frecu'entemente objeto de culto; e) Los espí– ritus demoníacos benéficos para quienes los invocan; son los patronos de los magos y hechiceros; d) Espíritus satánicos que odian a todos los hombres; e) Las divinidades más variadas: del nacimiento, d•e las bodas, de la muerte, de los campos, de la guerra, de la tierra, del agua, del fuego, del aire, del sol, de la luna, de las estrellas, 'etc.; f) Las almas de personas muertas hace mu– cho tiempo. No todos estos espíritus están en boga en todos los pueblos; en unos predomina una clase y en otros otra. ]\,fochas pueblos creen que sobre todos esos espíritus existe un Ser Supremo, al cual todos deben obedecer (26). La cre'encia de ese Ser Supremo no es igualmente clara y determinada en to– dos los pueblos. VII. POLITEÍSMO. Es la forma de religión que cree y adora multitud de divinidades. Esta forma dominó en algunos pueblos antiguos de elevada cultura, como entre los egipcios, babilonios, asirios, fenicios, cartagines'es, indios, iranios, griegos, (25) ('f. P. SCIIULIEN, o. c., pág. 624. (26) Cf. SOIWLIEN, o. c., pág. 624-625. 15

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