BCCCAP00000000000000000000392
PROBLEMAS MISIONALES 223 sino más bien en los ambientes semicivilizados, como ~ntre los polinesios, dra– vides de la India, los algonquinos, los siux de América y los negros de Africa. "Es imposible ocuparse de los negros--dice Luis Plülipart-sin tropezar a cada paso con el fetichismo. Están impregnados d•e él como sus cabañas! de humo" (13). Las divinidades de la tierra y las almas de los antepasados pueden perso– nificarse en figuras o en objetos venerados. Los objetos en los cuah::s se cree que existe una tal personificación, se llaman fetiches. Pero todas esas divini– dades de la ti~rra dependen, a su vez, de un Dios supremo del cielo. El padre Schmidt dice que al centro de la veneración, d~ los sacrificios y de las ora– ciones está un Dios supremo del cielo (14). Si el clan cree que en aquellos objetos habitan las almas de los difuntos o los 'espíritus de la tierra, entonces el fetichismo resulta culto especial de los antepasados y de los espíritus. IV. ANIMISMO. El término "animismo", usado en el siglo XVIII para designar una teoría de carácter médico (15), fué aplicado por E. B. Taylor (16) a la doctrina concerniente a la historia de¡ las religiones, según la cual Ee cree qu'e todos los objetos de la naturaleza están animados, más o menos, de un flúido o es– píritu vital. El hombre, según la conc'epción animista, consta de tres partes: cuerpo, flúido vital y una o más almas. Por alguaos el alma viene considerada como una función del proceso respiratorio; por otros se la concibe como pro– vista de alas a modo de ave. Así, por ejemplo, el alma de Aristót'eles vuela fuera de la boca en forma de cuervo. A veces se la considera también como insecto, mosca, abeja, mariposa, etc. Algunos localizan 'el alma en el pulso, en el corazón o en el hígado. En cuanto al número de almas que habitan en el cuerpo hay mucha variedad. Algunos bantúes creen tener cuatro: una que si– gu'e viviendo después de lai muerte del cuerpo, otra que habita en el cuerpo de un animal o en la selva, otra que se identifica con la sombra de la persona y la cuarta: que aparece en el sueño. Los negros de la lengua tshi, en la costa de Guin'ea, creen que los hombres tienen dos: una para la vida temporal, que acompaña hasta la muerte; otra que le sigue despué5 de ésta. No faltan animistas que creen que todos los seres de la naturaleza están animados. La luna y el sol gozan de un alma más activa. Lo qu'e es más ma•· ravilloso en la naturaleza tiene una animación más fuerte: la tempestad, el viento, los ríos, las cascadas, el fuego y el agua con lluvia, las rocas, !as montañas, las colinas. Hay animales que son objeto de v~neración particular, como las serpientes, los cocodrilos, los leones, las hienas, los leopardos. Los espíritus de los hombres célebres son objeto de numerosos sacrificios. El ani- (l:l) Le Bas ('011yo. Btat reli!lfoll.r et social, PU Cumple re11du de la, 11eurii111e Ne- maine de Jlis,,·iologie, p,íg, 119, Lovaina, lH:n. (14) Cf. Jfonual de llistoria comparada de las religiones, ¡¡i,g. n:l. (15), Scm,mYl', o. c., púg. 115. (l(i) l'ri111itice rultu,e. Hescarclls into the dernlo¡micnt uf Jiythology, l'hysolophy, Religion, slt atul Cus/0111, 5.ª Pd., LondrPs, lDHl.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz