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152 P. PÍO DE M01'DREGA~ES De este brew panorama religioso del mundo se deduce claramente que el problema misionero existe todavía en una magnitud desoladora. Loffeld, ana– lizando este fenómeno religioso, lo llama réalité bruta/e (17). Dios quiere qu'e todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad. Ahora bien, quien quiere el fin debe querer también los medios, que en este caso son los misioneros. Sin op'erarios la Iglesia no puede cum– plir la finalidad para la cual fué fundada. Y corno Dios no falta en las cosas necesarias, síguese que en su divina Providencia no dejará de suscitar voca– ciones misioneras. Está en la responsabilidad d'el hombre secundar los, desig– nios de Dios (18). 2. NATURALEZA DE LA VOCACIÓN MISIONERA. Es un dogma de fe que existe unal Providencia general que comprende to– das las cosas creadas, y una Providencia esp'ecial que piensa en nosotros y que no deja ca'er un cabello de nuestra cabeza sin su permisión. No estamos sujetos a una ley fatal e inflexible, corno dicen algunos filósofos; mucho me– nos dependemos del acaso que no tiene realidad, sino de la amorosa Provi– dencia de Dios' Creador, Conservador y Provisor de todas las cosas creadas. La existencia de la divina Providencia es una verdad revelada y una ex– periencia histórica. Basta recordar los hechos d'e Moisés, de José, de David, de Daniel y de otros muchos para afirmar que en ellos se manifiesta la trama de la divina Providencia. Examinando nuestra propia vida con un criterio sobrenatural veremos la obra maravillosa y continua de una Providencia. Dios, que ha colocado en su lugar el sol, la luna, las estrellas, los astros del firmamento y dirige su curso; que piensa en las flores d'el campo y provee a las aves del cielo, ¿no tendrá providencia de; nosotros, colocándonos en d lugar y puesto que Él quiere, s'eñalándonos et estado en este mundo que desea que ocupemos? V ocación significa llamada; es el acto de nombrar o llamar a uno (19). Esa llamada la podernos considerar en el orden cósmico, psicológico, so– cial y profesional. El hombre viviendo en sociedad pU'ede ser llamado a ocu– par muy diversos puestos y a ejercer variadas profesiones, según sus inclina– ciones y aptitudes. Esas inclinaciones y propensiones son ecos o manif'esta– ciones de la voz de Dios, que., corno Gobernador y Provisor de la naturaleza, llama a los hombres a determinados oficios, profesiones y trabajos necesarios o útiles para el bien común de, la sociedad. Dios no sólo es el autor de la na- (17) Cf. K LiiFFELD, C. S. S.p., Le ¡¡rob/eme cardinal de la Jfis~iologie et des ]fissions catholiques, págs. 371-386, Stokwcg (Holanda), l!l5G. (IR) Cf. I•Jncíclica Fidei donum, 27 de .abril de 1,957, en L' Osscrratore Romano, 27 ele abril de l!l57, pág. l. (1!1) Vocación es el acto de nombrar a una persona ¡¡ara una cosa determinada, ¡;ara un fin concreto. VocatHs dicitur etiam in,i;itatus, citatus. .Apud ecclesiasticos scriptores vocatur actio divina, qua quis ad veram religionem voC'atur ac proinde ad vitam aeternam. Ve! eleetio divina ad aliquod mnnns, dos diYinitns immissa. Cf. . T. FACCIOid\TI, .AEG. FoRCELLll'n, etc. Le,rir,on 'I'otius Lafinitatis, tomo IV, Vocatio, p:íg. 1027, P.atavii, ]887.

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