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PROBLEMAS MISIONALES 149 predicamos con el apóstol que los gentiles son coherederos y miembros de un mismo cuerpo y juntamente partícipes de la promesa en Cristo Jesús por me– dio del Evangelio" (8), "no perdonamos fatiga a fin de que la luz de la reli– gión católica resplandezca también entre los pueblos lejanos, y la Cruz, en la cual está la salvación y la vida, extienda su sombra sobre las más remotas regiones del mundo" (9). Y reci'entemente, en la magnífica Endclica misio– nera Evangelii Praeccnes, del 2 de junio de 1951, despues de ponderar lo mu– cho que se ha hecho por el progreso de las Misiones, manifiesta lo mucho que queda por hacer: "Es nece.sario---<lice--ten•er presente lo que antes hemos apuntado, esto es: lo que queda todavía, por hdcez, en este campo requiere un trabajo inmenso ¡¡ un gran número de misioneros. Recordemos que nuestros hermanos que se sientan en las tinieblas y en la sombra de la muerte" {10) son una multitud inmensa qu'e asciende al millar de millones. Por eso se escucha aún el gemido inenarrable del Corazón amabilísimo de Jesús: "También yo tengo otras ovejas que no son de este redil; también aquéllas es preciso que yo las conduzca, y ellas escucharán mi voz y se hará un solo redil y un solo pastor (11). Hay pastores, como bien sab¡<is, venerables hermanos, que~ que– rrían co11ducir lejos a las ovejas de este único redil, de este único puerto de salvación, y os es conocido cómo se va haciendo cada vez más graue un pe– ligro de este género. Por eso, considerando ante Dios a esta multitud inmensa de hombres que no conocen todavía la verdad del Evangelio y el grave peli– gro que amenaza a tantos, o por la difusión del materialismo ateo o por una cierta doctrina que usurpa el nombre cristiano, y que realmente repite los errores y las doctrinas del comunismo, sentimos toda la urgencia y el mzsia de hacer progresar en todas partes y con todo esfuerzo las obras'. de aposto– lado, y reconocemos como dirigida a Nos la exhortación del profeta: Grita, no te des reposo, alza tu voz como una trompeta (12). Encomendamos a Dios con suplicantes plegarias ele modo particular las Alisiones interiores de la América latina, sabiendo de qué peligros e insidias esféín amenazadas, más o menos arteramente, por parte de las sectas" (13). Esa multitud de almas no conecen al verdad'ero Dios y están ciegas a la luz de la verdad y claman como el ciego, de Jericó: Jesús, Hijo de David, ten compasión de nosotros (14). Jesús, dirigiéndose a todos los sucesores de los apóstol•es, les dice: Id y predicad, marchad, enseriad, convertid, bautizad e iluminad a tantos infelices privados de la luz y de la gracia de la Revelación cristiana. Es cierto que a la voz de los celosos Pastores el ejército misionero se organiza, pero ¡qué. desproporción tan enorme no encontramos entre el nú– mero de operarios evangélicos y la mies tan copiosa que se ha de recoger! "Por consiguiente--dice Pío XI---, sí hay algunos en cualquiera de vuestras diócesis, jóvenes o clérigos o sacerdotes, que pare:::um llamados por Dios a (S) B¡1h., III, 6. (!)) Alo<'neilm ni Cons!'.ÍO Rn¡wrior ,Jp las OO. ::\L\L PI•'., Osscrvatore Romano, 3 de ma~-o de rn:lli. (10) J's., CVI. 10. (11) IoA:-1'., X. lG. !12) Is., LVIII, l. (13) A. A. N.. 1H51. tonrn 4;¡ : vág. 505. (14) Luc., XVIII, :JR.
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