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píos difíciles en toda nueva empresa. No hay que olvidar que estaban en un país extranjero. que desconocían la lengua. que la cultura. las costumbres. la religión eran distintas... La vida en Egipto fue providencial y, por lo mismo. una experiencia de madurez humana y de enriquecimiento espiri– tual para la familia de Dios. María vivió esta prueba en la perspectiva de la fe, con zonas de misterio. con una plena dis– ponibilidad a la voluntad del Señor, aceptando en todo momento las razones de Dios. que lleva siempre la razón. Y en las manos de Dios estaba el término del exilio y el amane– cer de su nuevo destino: la repatriación. Nos lo cuenta San Mateo con sobrias pinceladas de cróni- ca urgente: "Muerto Herode~. el Ángel del Señor se apareció en sue– ños a José en Egipto y le dijo: 'Levántate. toma contigo al niño y a su madre. y marcha a la tierra de Israel; pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño·. Él se levantó. tomó consigo al niño y a su madre. y entró en tierra de Israel. Pero al enterarse de que Arquelao reina– ba en Judea en lugar de su padre Herodes. tuvo miedo de ir allí: y avisado en sueños, se retiró a la región de Gali– lea. y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret: para que ~e cumpliese el oráculo de los profetas: Será llamado Nazareno"'. La noticia del ángel es una invitación al optimismo y a la esperanza. En rigor, es un regreso a la patria después de un exilio temporal en tierra extranjera y seguramente en una situación penosa de desarraigo y de privaciones. Es una buena noticia, pero el viaje de vuelta no va a ser precisamente triun– fal por circunstancias familiares: el niño es muy tierno aun para las jornadas agotadoras del camino. Es ese volver a empezar y los principios son siempre difíciles. De nuevo, la brasa del sol en las arenas del desierto, las preocupaciones. la sed y la fatiga, el porvenir incierto. Es una buena noticia por– que abre horizontes esperanzados para la vida nueva. El tirano ha muerto. Ya no se sienten la angustia ni los terrores de una persecución a muerte. Se ha roto la espada que amenazaba el corazón de María. La espada se ha roto con 171
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