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donde reclinar su cabeza", en franca inferioridad con las ali– mañas o pajarillos del campo... Los pobres ocupan el sitial de honor en la mesa del Reino. Jesús proclama las "Bienaventuranzas" de los pobres. Escoge como colaboradores a los pobres. Y siente una predilección especial por lo frágil, lo pequeño, lo sin relieve a los ojos humanos. Y san Pablo pondrá el subrayado y la conclusión práctica. En vuestra asamblea no hay gente importante, pues Dios ha escogido lo débil, lo insignificante, lo que no cuenta para que quede claro que la fuerza y la grandeza son cosa de Dios. La historia de la humanidad y la experiencia personal con– firman las razones de Jesús. La floración primaveral del Evangelio se besa con la "altísima" Pobreza, como en El Poverello. Las Congregaciones religiosas exigen el voto de pobreza. Es el criterio infalible de discernimiento. El grupo humano y con más énfasis aún, el grupo religioso que -contra la mente y la actuación expresa de Jesús- tenga como norma de selección la riqueza, el poder, las influencias, las "élites" del dinero, el prestigio social, la brillantez humana en todas sus formas es esencialmente antievangélico. 165
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