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145 10. APORTACIONES FILOLÓGICAS PARA LA HISTORIA DE LA TRADUCCIÓN MISIONERA DE LOS DOMINICOS FR. DOMINGO DE SANTO TOMÁS, FR. REGINALDO DE LIZÁRRAGA, FR. VICENTE BERNEDO, FR. DIEGO DE HOJEDA Y FR. ANTONIO GONZÁLEZ DE ACUÑA para analizar en su justa medida forma y contenido del texto, sino que consti- tuye al mismo tiempo un relevante material de consulta y apoyo para posterio- res traducciones. 10.2.3. Fray Vicente Bernedo: el ejemplo de vida como medio para la transmisión de valores y la consecución de la interculturación0 Fray Vicente Bernedo, erudito y políglota —como muchos de los hombres de su Religión— durante los años que vivió en Potosí a partir de 1606, después de una larguísima travesía por mar hasta Cartagena de Indias y a pie desde allí a Bogotá, Perú y Quito, escribió una serie de textos en defensa del rescate de los esclavos en poder de los chiriguanos y dio ejemplo de vida de religioso austero y coherente con sus ideas. Unos y lo otro marcaron una sociedad multilingüís- tica, multicultural y alejada de los valores éticos y morales hasta el punto de que varios siglos después su impronta, el trasvase de su bagaje cultural cristiano, ser- viría de marco socio-histórico para explicar la reacción de la población potosina en el proceso de independencia. Se da, pues, en él la figura del «traductor de cul- tura». Su forma de vivir y actuar dejó una profunda huella en la sociedad poto- sina como demuestra el hecho de que su figura inspirara hace unos años parte del argumento de una novela histórica que se desarrolla en los años de la Indepen- dencia, La saga del esclavo, como explicaba el autor Adolfo Cáceres (2006) en una entrevista a raíz de la publicación de dicha novela: […] Castelli [ Juan José Castelli, representante de la Junta revolucionaria de las Provincias Unidas del Río de La Plata] menospreciaba las costum- bres religiosas del pueblo; hasta retiró por la fuerza una cruz de madera que era venerada por los creyentes charquitos; ingresó en la ciudad de La Paz sin respetar la celebración de la Semana Santa; entonces, creí conveniente revivir el espíritu piadoso de Fray Vicente Vernedo en la heroica villa de Potosí. La pacifi- cación del sangriento episodio del 5 de agosto de 1811, sólo podía ser enten- dida dentro de ese ámbito […] En ese ámbito se plantea el conocimiento de Dios. El esclavo es el nexo que une, de alguna manera, estos ámbitos. No me resultó nada fácil equilibrar este plano religioso con el histórico, pero sí me sirvió no sólo para justificar algunos hechos de la novela, sino también me permitió crecer espiritualmente. Así pues, como nos hace ver este escritor boliviano contemporáneo al mencio- nar el contexto social en el que situó los acontecimientos novelados, introdujo un componente real, a saber: el comportamiento de la población influido por la figura del dominico que había vivido dos siglos antes en esas tierras altas de Potosí, trans- mitiendo una idea en primer lugar no basada en la palabra y la predicación, sino en el ejemplo personal de una vida austera, de oración y penitencia. Su aura de hombre de Iglesia, entregado a la causa, permanece en el presente como un sutil soplo que vela por los potosinos. De sus bondades sabemos, en primer lugar, por el historiador de la Orden JuanMeléndez, quien en el tomo II de su Tesoros verda- deros de las Yndias hace numerosas menciones a Vicente Vernedo [ sic ], lo que no

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