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141 10. APORTACIONES FILOLÓGICAS PARA LA HISTORIA DE LA TRADUCCIÓN MISIONERA DE LOS DOMINICOS FR. DOMINGO DE SANTO TOMÁS, FR. REGINALDO DE LIZÁRRAGA, FR. VICENTE BERNEDO, FR. DIEGO DE HOJEDA Y FR. ANTONIO GONZÁLEZ DE ACUÑA labor de los misioneros en las primeras décadas de su misión en las Indias occi- dentales proporcionó al mundo hasta entonces conocido valiosos y novedosos elementos de estudio; en segundo lugar, abrió con ello la perspectiva de un pro- metedor futuro investigador, pero también, y quizá lo más importante, sirvió de puente comunicativo entre grupos humanos que habían vivido en sus circunstan- cias, aislados de otros grupos humanos, perdiendo quizá, con ello, la posibilidad de intercambiar no sólo conocimientos sino también productos propios de cada cultura. La fijación por escrito de culturas ágrafas, permitiría después el análisis filológico de las nuevas lenguas en contacto; el intercambio de productos daría elementos de juicio para estudios contrastivos sobre expresiones artísticas, organi- zación social, etc.; la descripción de poblaciones y sus entornos paisajísticos, pro- duciría, con el tiempo, unos espectaculares avances en los conocimientos de geo- grafía física y humana, así como en los conocimientos cartográficos. Como se ve, la perspectiva puede ser múltiple. Como muestra de esa variedad en el análisis bien sea traductológico o traductográfico, y teniendo en cuenta muy especialmente su valor para la historia de la traducción misionera, hemos fijado la atención en las cinco personalidades de la Orden de Predicadores antes mencio- nadas. En los siguientes epígrafes justificamos el porqué de la elección de, preci- samente, esos cinco dominicos y destacamos su labor concreta como elemento de análisis para la disciplina de historia de la traducción. 10.2. Cinco personajes en la historia de la traducción misionera 10.2.1. Fray Domingo de Santo Tomás: una labor filológica como fuente documental para gramáticos, lexicógrafos y traductores Este insigne representante de la Orden de Predicadores, sevillano de nacimiento y a partir de 1540 misionero «nuevomundista» convencido y entregado, marcó un hito en los estudios quechuísticos al fijar por escrito los fundamentos de una len- gua que refleja una cultura oral, dejando a la posteridad la primera gramática y el primer vocabulario en quechua —publicados en Valladolid en 1560—que servi- rían de fuente documental a posteriores gramáticos y lexicógrafos. Su trabajo se enmarca en el concepto de «traducción sin original textualizado», en tanto que traduce a otra lengua, la castellana, elementos de una cultura que no disponía de testimonios escritos. Gracias a esta actividad directamente relacionada con los presupuestos misioneros y evangelizadores, así como con la dedicación al estu- dio, actividad propia de la Orden de Predicadores, aquella cultura ágrafa pasaría a ser conocida en otras latitudes y se fomentaría el interés por ella desde media- dos del siglo XVI en adelante. Así pues, los investigadores quechuistas, sea cual será el enfoque que den a sus estudios: arqueológicos, antropológicos, etnográfi- cos, sociológicos, lingüísticos o de otra índole, acudirán como fuente primaria a los textos de fray Domingo de Santo Tomás. Para la investigación en torno a la teoría y la historia de la traducción, resulta de sumo interés el modelo de plática o sermón, la llamada Plática para todos los indios, que fray Domingo incluyó en las páginas finales de su texto gramatical sobre la len- gua general que se hablaba en amplios territorios del Perú . Su interés en mostrar

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