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109 7. El jesuita Nóbrega y las culturas tupíes del Brasil Sin poseer en aquel entonces los conocimientos que tenemos hoy en día sobre la adquisición temprana de segundas lenguas, el bilingüismo, la inmersión lingüís- tica de niños en ámbitos comunicativos ajenos, etc. queda fuera de duda que el padre Nóbrega funda su confianza en los beneficios de su proyecto en la observa- ción de los rápidos progresos educativos y, en particular, lingüísticos que consi- guen los niños nativos una vez separados de su círculo social habitual (que implica necesariamente el alejamiento de la comunicación monolingüe en tupí en sus aldeas de origen), pero también el aprendizaje acelerado que consiguen los huér- fanos portugueses de la lengua tupí una vez iniciada la cohabitación con sus coe- táneos indios en los colegios-internados de los jesuitas en tierras brasileñas. En los 21 años que pasa el padre Nóbrega en Brasil (de 1549 a 1570) llegan en total doce expediciones de jesuitas a Brasil en las que viajan niños huérfanos procedentes del colegio lisboeta del padre Pedro Domènech para incorporarse a los diversos cole- gios-internados creados por los jesuitas en el litoral brasileño (Morães, 1940, p. 85). Para exponer un ejemplo que acredite el éxito de esta educación religiosa, lin- güística y cultural ante el Rey de Portugal, D. João III, y la opinión pública de la metrópoli, Nóbrega concibe la idea de enviar a la corte lisboeta a dos niños indí- genas, «meninos da terra» y alumnos aventajados de los jesuitas que saben bien leer y escribir, y cantar, y que son predicadores. Añade que han aprendido todo lo que se les puede enseñar, pero que podrían seguir formándose un año más en «virtudes e algum pouco de latim». El padre lamenta mucho tener que aplazar por el momento el envío de la «primicia d’esta terra» porque no dispone de un barco adecuado y por el peligro que suponen los piratas franceses. No obstante, expresa la esperanza de que para el año siguiente pueda enviar a sus discípulos a la metrópoli en un viaje junto al Gobernador (Nóbrega, 1886, p. 96; carta X, 1552). Bajorrelive de la iglesia barroca Annenkirche, en Viena, en el cual el misionero, acompañado de su lingua, llama a doctrina a los niños indios. El edificio perteneció a los jesuitas de 1582 a 1773, donde establecieron un noviciado. Foto: Pilar Martino.
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