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108 CRISTINA NAUPERT Nóbrega sobre a conversão do gentío (1556-57) y las Repostas sobre se o pai pode ven- der a seu filho e se um se pode vender a si mesmo (1567) . Es, no obstante, en sus cartas donde Nóbrega documenta y analiza con mayor detenimiento y profundidad sus muy diversas vivencias al mando de la misión jesuítica en Brasil. Las cartas tienen diferentes destinatarios dentro y fuera de la Compañía de Jesús y todas ellas tratan temas bastante heterogéneos, es decir, no hay ninguna carta monográfica, sino que el autor pasa revista en cada una de ellas a una temática amplia que puede abarcar asuntos cotidianos y pragmáticos hasta ofrecer profundas reflexiones teológicas y filosóficas. Hay varios problemas de traducción que afectan a las cartas en su conjunto, sus ediciones y su transmisión, ya que no se conservan todas las cartas originales manuscritas por Nóbrega; algunas solo se conocen a través de traducciones del portugués al castellano, italiano o latín; y diversos fallos que se atribuyen a las tra- ducciones dificultan a veces la comprensión cabal de las cartas. Así, por ejemplo, varias cartas de la colección que nosotros consultamos (cf. Nóbrega, 1886), son re-traducciones del italiano al portugués de Brasil (los textos-fuente utilizados pro- ceden de Diversi Avisi , edición de Venecia, 1558). Las aproximadamente 30 cartas originales conservadas están muy dispersas en diferentes archivos europeos, tanto públicos como eclesiásticos (principalmente Lisboa, Coimbra, Évora y Roma), por lo que el trabajo que diferentes recopiladores han llevado a cabo a lo largo del tiempo es sumamente de agradecer, ya que solo así es posible para los investiga- dores obtener un acceso directo a los documentos en los que Nóbrega relata su labor evangelizadora en ultramar (cf. Nóbrega, 1886, 1931, 1955 y 1988; Leite, 1940). 7.4. El problema de la lengua 7.4.1. El proyecto de formación de niños «línguas» Los misioneros jesuitas escogen a niños indígenas tupíes ( curumins ) en sus aldeas y los llevan con el permiso de sus familias al colegio-internado del núcleo urbano más cercano donde conviven con y son educados por los padres. En un proceso de inmersión lingüística plena, los niños indios aprenden la lengua por- tuguesa y los más hábiles trabajarán después como intérpretes e incluso como pre- dicadores para los misioneros, tanto en oficios religiosos como misas y confesio- nes, así como en la comunicación diaria con los nativos. Además, con el tiempo se va organizando también una cohabitación educa- tiva con niños portugueses, hablantes nativos de la lengua, cuando Nóbrega con- sigue después de mucha insistencia traer a huérfanos desde Portugal a los cole- gios jesuitas de la colonia. La importancia que el padre Nóbrega concede a este proyecto de convivencia y educación en común para niños indígenas y huérfanos portugueses se puede ver en las múltiples ocasiones en las que en sus Cartas pide a diferentes destinatarios en la metrópoli el envío de huérfanos a la colonia. Para él, esta convivencia entre los niños de un lado y de otro del Atlántico supone una rápida inmersión lingüística mutua, una especie de intercambio «Erasmus Mun- dus» por anticipado en el siglo XVI.
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