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105 7. El jesuita Nóbrega y las culturas tupíes del Brasil A diferencia de las tierras brasileñas conquistadas por los europeos en el siglo XVI, a las que los jesuitas llegaron en 1549 con una misión bien clara formulada por el Rey de Portugal João III: evangelizar a los nativos; en el Kosovo del siglo XXI los jesuitas no pueden competir de forma abierta con la religión musulmana enraizada en el territorio y en las familias de sus discípulos. Solo pueden enseñar los valores cristianos de forma indirecta ya que las circunstancias políticas en las que se desenvuelve su centro de enseñanza ni siquiera les permiten ofrecer clases de religión católica dentro de su currículo habitual. 7.2. Una vida ejemplar al servicio de la evangelización: el misionero jesuita Manoel da Nóbrega (1517-1570) Si ahora dirigimos nuestra mirada al pasado podemos comprobar cómo hace casi 500 años los padres jesuitas se marcharon de su hogar europeo a las tierras lejanas del Nuevo Mundo con propósitos en el fondo no tan alejados de los que guiaron a los jesuitas alemanes hace tan solo unos años en su camino misionero hacia Kosovo. En el presente artículo nos vamos a centrar sobre todo en la vida de uno de aquellos pioneros del siglo XVI, el padre Manoel da Nóbrega. Sus datos biográficos principales fueron recogidos por el padre Antonio Franco y publicados por primera vez en 1719. Su trayecto vital le llevó desde su patria por- tuguesa a Brasil y se le describe como un viajero incansable por aquellas tierras de ultramar recién conquistadas. Nóbrega nació en 1517 en Portugal y murió con solo 53 años en 1570 en Brasil. Cursó sus estudios universitarios en Coimbra y Salamanca graduándose en Filosofía, Teología y Derecho Canónico. Tuvo que enfrentarse al duro revés que suponen dos oposiciones fallidas, una en la Universidad de Coim- bra y la otra en el Colegio de Santa Cruz de la misma ciudad. A pesar de sus brillan- tes conocimientos quedó perjudicado tanto por su tartamudez como por la pre- ferencia apenas disimulada del rector por otro opositor (Ferreira, 1957, p. 38-45). Un año después de estos dolorosos fracasos en su carrera académica, en 1544, entró con 27 años en la ciudad universitaria de Coimbra en la Compañía de Jesús, recién llegada e instalada en Portugal 1 . En sus primeros años de jesuita sirve como predicador en Galicia, Castilla y Portugal. En 1549 le llega un importante recono- cimiento de su labor evangelizadora, ya que es escogido por el rey João III para liderar la primera misión jesuítica en tierras brasileñas 2 . Viaja tan solo con cinco compañeros jesuitas en la comitiva del nuevo Gobernador General del Brasil, Tomé de Souza. El destacamento portugués llega sano y salvo al puerto de Salva- dor de Bahía y los misioneros se ocupan de inmediato de la fundación de su pri- mer colegio en esta ciudad. 1 La Societas Iesu fue fundada en 1534 en París por san Ignacio de Loyola y seis compañeros de estudios ligados igual que él a la Sorbona. En 1540, la Compañía de Jesús fue aprobada por el papa Paulo III. Entre los cofundadores, que juntos a san Ignacio profesaron los votos de pobreza, castidad, obediencia y peregrinación a Jerusalén en Montmartre, se encontraba el portugués Simão Rodrigues de Azevedo (1510-1579) quien se hizo responsable a partir de su regreso a Lisboa en 1540 del asentamiento de la Compañía en su patria. En 1542 fundó el Colégio de Jesus en la Universidad de Coimbra y es allí donde se convirtió en precep- tor y guía espiritual de Manoel da Nóbrega. Un gran número de las cartas que el padre Nóbrega envió más tarde desde tierras brasileñas estuvieron destinadas «Ao Padre Mestre Simão Rodrigues de Azevedo». 2 Debemos tener presente que los primeros evangelizadores en tierras brasileñas fueron los monjes franciscanos (Duhá/Roma- nelli, 2015, p 27).

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