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44 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA tierra queden sin anegarse en las orillas del Orinoco o en las cumbres de las lomas del río, ya las aprovecharán los vecinos y no les sobrarán, y con todo eso no pueden hacer hacienda particular en ellas porque son muy inútiles las tierras. En cuanto a la tercera novedad, dije a Su Señoría, en ocasión que se halla más inteligente de las cosas, que desde la Angostura para abajo del río Orinoco hasta el mar, hay muchos indios que poblar, como son guaraúnos, aruacas y caribes, y que Su Majestad nos los tiene encarga– dos por cédulas expresas y en particular por una de 16 de septiembre del año 1736, y, en virtud de ellas, ya tenemos fundada una misión de gua– raúnos en Montecalvario y otras que de esta nación confiamos brevemen– te empezar, y que tenemos otra misión de aruacas, que todas dos están en las orillas de Orinoco, una más arriba y otra más abajo de la ciudad de Guayana; y asimismo hice evidencia a Su Señoría que es necesario se mantengan algunas reses vacunas para el sustento de los religiosos y de los indios de esas misiones y de las que se han de poblar, y que por consiguiente sobre esto debemos informar al rey nuestro señor, que Dios guarde. A todo esto me respondió Su Señoría que fuésemos acor– des, porque también, dijo, quiere informar a Su Majestad, que, si quie– re fortificar el Orinoco, es menester empezar desde las bocas, y que son necesarias las crías de ganado para mantenerse la gente en las tierras. To– do lo cual hago presente a la alta comprensión de V.P.R., porque noso– tros no sabemos en qué pararán estas novedades, y, estando en este ser, amenazan grandes ruinas, y, si todas tres se han de ejecutar, pobres y miserables indios. Por ahora no se nos ha presentado cédula alguna, y, si viene el caso, veremos si en buenos términos derogan las que tene– mos favorables, singularmente la citada arriba, que confirma la con– cordia. Participo a V. Rma. que de la colonia de Esquivo han venido seis negros esclavos para abrazar la religión católica, y salieron a nuestra misión de Piacoa, y, en virtud de un real despacho que favorece a todos los que vienen para dicho fin, les declaró la libertad el Sr. Comandante Valdés por últimos de diciembre del próximo año pasado y los envió para que los catequizásemos; pero sería muy conveniente que V. Rma. y nuestro R.P. Procurador nos alcanzase una real orden en que dispu– siese el rey que todos los negros esclavos que viniesen con dicho fin, el que gobernase esta provincia los remita y deje al cuidado del Prefecto o misioneros para que sean enseñados y bautizados y que se puedan que– dar en estas misiones o en la población de españoles, que habemos for-

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