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252 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA 73 El gobernador de Trinidad y Guayana informa al rey de los pueblos de in– dios establecidos en Guayana, pidiendo se envíen luego seis religiosos más (Trinidad, 22 agosto 1728) . - Original (AGI, Santo Domingo, 678). Señor: Viéndome obligado de pasar tercera vez a la provincia de Guaya– na, como lo ejecuté por el mes de enero de este presente año, siendo la causa primera el que los holandeses que habitan en unas colonias que tie– nen en el río Orinoco suministran a los indios caribes escopetas, municio– nes y chafarones y con este fundamento han tomado la osadía de no llegar al castillo de Guayana cuando suben y bajan el río en la forma que siempre lo han hecho , de suerte que, habiendo enviado el capitán del presidio a un cabo y a un soldado a reconocer una piragua que pasa– ba faltando a esta circunstancia, tuvieron los dichos indios el arrojo de darles muerte; sobre cuyo suceso , dejando ordenado así en aquel presi– dio como a los indios caribes lo que me pareció conveniente al real ser– vicio de V.M. y a la correspondencia y amor con que siempre se les ha– bía tratado, pasé asimismo a visitar las dos misiones fundadas por los Capuchinos de Cataluña en aquella provincia y con el Prefecto de ellas hice viaje a reconocer a la tierra dentro y conseguí el juntar y convocar en dos distintos y buenos parajes suficiente número de familias de in– dios para otros dos pueblos, quedando por esta razón matriculados y to– dos los párvulos bautizados, como V.M. verá por el testimonio adjunto. Y además de estos dos, salió otro capitán indio a ofrecerme que el año venidero se congregaría él con la gente de su parcialidad para hacer otro pueblo, que daría parte a dicho Padre Prefecto para que le diesen religiosos como lo pedían los otros dos, dejándome unos y otros indios con el gran consuelo y gusto que ocasionó a todos los de mi comitiva de verlos manifestar tan gran alegría y con grandes ansias de recibir la fe católica, sobre que me ha parecido de mi obligación poner en la real clemencia de V.M. la consideradón que, de seis Capuchinos que vinie– ron, sólo han quedado cuatro, y el uno enfermo, por haber fallecido los dos , quienes no pueden acudir, como se necesita, a darles el pasto es– piritual a estos dos nuevos pueblos, y mucho menos a los que se fueren haciendo, siendo consecuente el desconsuelo así en mí como en los refe– ridos religiosos que se hallan existentes, por falta de operarios que ayu-

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